OPINIÓN. SIN LÍDER NO HAY RUMBO Por Efraín Barrera

Un movimiento social sin líder no tiene rumbo y lo más probable es que termine siendo bandera de oportunistas. Son los grandes liderazgos los que pueden transformar a una sociedad. En México como en otras partes del mundo, los movimientos poblacionales no se pueden entender sin la dirección de un líder, los niveles de participación ciudadana se dinamizan y fortalecen desde un liderazgo fuerte, de lo contrario la transición hacia una sociedad más justa puede ser muy lenta y difícil.

La crisis que hoy experimentan los partidos políticos en México es en efecto producto de la ausencia de los liderazgos con mayores vínculos sociales, se esfumaron quienes gozaban de mayor prestigio ciudadano provocando confusión, desencanto y en algunos casos pérdida de identidad ideológica, estoy cierto que los otrora partidos fuertes PRI, PAN Y PRD (ahora pequeños) no se acabaran el 2021 como cierto estoy que tampoco crecerá de forma sustantiva salvo que se coaliguen, será una tarea titánica sacarlos de la turbulencia hasta donde fueron arrastrados por errores de sus propias cúpulas.

Sin duda las canicas que traen los partidos políticos ya no le alcanzan para ser competitivos por sí solo, lo más factible es que busquen coaligarse, lo interesante será con quien lo harán y conque propósito, de eso dependerá el futuro de Michoacán y la nueva correlación de fuerzas políticas a partir de las próximas elecciones intermedias.

Muchos ya cambiaron de partido; y quienes aún permanecemos en el mismo, estamos conscientes de lo que puede pasar, Antonio soto es uno de los pocos que se quedó en el PRD y es un político de peso pesado con mucha trayectoria parlamentaria, hoy se ha convertido en el capitán más experimentado para enderezar el timón del barco casi hundido.

Su llegada a la dirigencia del PRD en Michoacán obedeció a un replanteamiento político que si bien fue extemporáneo no deja de ser acertado, porque es el único que puede hacer esta difícil tarea después de la debacle del 2018; de no haberlo desperdiciado tanto tiempo, Soto hubiese escrito la historia diferente. Y no significa que traiga conjuros chamanescos o varitas mágicas; me temo que mucho de lo que paso fue por desatinos y frivolidades de quienes pusieron poco interés en la gente y no les importó dimensionar nuestros niveles de vulnerabilidad.

En el PRD se han tomado las peores decisiones en los momentos más cruciales. Pudiendo usar una lógica política elemental, las cúpulas no han querido interpretar el sentimiento colectivo y con toda propiedad han decidido equivocarse; la apuesta para el futuro inmediato está también fuera de control porque pareciera que la única posibilidad de crecer es apostando a la desgracia de quien gobierna y eso si bien es políticamente valido

no es sano medrar con la desgracia del país. Tampoco se puede vivir eternamente criticando al vecino.; hacer propuestas es lo que da viabilidad política a un proyecto de gobierno.

Toño debe, entre otras tareas, organizar foros de análisis que faciliten una autocrítica objetiva de lo que pasó en el partido desde su surgimiento, es de suma relevancia que se hable con la verdad y se replanteen estrategias de reconciliación con su militancia en congruencia con sus documentos básicos, para que se pueda trazar una nueva ruta política que a todos convenga y que sea socialmente aceptable.

Acabar con el centralismo, la simulación y fortalecer los verdaderos liderazgos, deben ser acciones impostergables para salir de la actual crisis e intentar recuperar la competitividad electoral; es de suma importancia reconciliarse con su principal fortaleza: su historia. Un partido al igual que un ciudadano no puede corregir el rumbo si no aprende de los errores.

Aún hay bastiones perredistas en Michoacán; y, no es tan cierto, que todos hayan renunciado en automático siguiendo algún líder local; lo que si es cierto es que la militancia que aún sigue aguantando estoica, requieren de atención inmediata y están esperando un replanteamiento del partido para refrendar su militancia o de lo contrario dar el paso definitivo que significaría el hundimiento irreversible del barco en Michoacán.

Si bien mucho de lo que sucede electoralmente está relacionado con la suerte del gobierno, el problema que gran parte de la estructura del mismo no es una garantía de representación social ni de operación política, por lo cual, el Partido como tal debe jugar un papel neurálgico, sobre todo en la definición de la ruta y en la decisión de definir candidaturas y dirigentes; ese balón ahorita está en la cancha del Toño soto. No es cosa menor.

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