OPINIÓN: LOS TRABAJADORES ANTE LA CONMEMORACIÓN DEL PRIMERO DE MAYO. Por el Profr. Juan Pérez Medina (RED MOVPAP)

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Las condiciones laborales, salariales y asistenciales de los trabajadores siguen deteriorándose año con año. Llegamos a este primero de mayo de 2016 en condiciones peores que el año anterior. Si a fines del siglo XIX la exigencia que llevó a la horca a los Mártires de Chicago era lograr una jornada laboral de 8 horas, los trabajadores mexicanos contemporáneos parecen situarse en un estadio mucho peor. En la actualidad, la vida laboral se caracteriza por la precarización del trabajo, reflejado en la permanente caída del salario, la desregulación laboral mediante la imposición de los contratos a prueba y por horas, aumento excesivo de la informalidad, empleos eventuales o sin base, sin derecho a la seguridad social, a los servicios de salud e, incluso, a la sindicalización.

Este fenómeno ha visto de la mano de otros más, como el permanente incremento de los costos de las necesidades básicas de los trabajadores y sus familias y políticas inflacionarias, como el aumento periódico de la gasolina y el gas, el transporte público y la electricidad. Los datos oficiales, de los cuales hay que dudar siempre, nos hablan de un creciente y alarmante aumento de la pobreza y, por consiguiente, de la violencia como consecuencia de la explotación laboral y la necesidad de empleo.

A casi 4 años, el espejismo que significó la reforma laboral de Felipe Calderón, la situación empeora después de la promesa progubernamental y empresarial de que todo iría mejor. Según datos publicados por INEGI a través de la
Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo para el tercer trimestre de 2015, los empleos no han crecido significativamente y, en contrapartida, éstos han sufrido un deterioro enorme. Estos mismos datos nos dicen que los salarios son cada vez más paupérrimos; pues la mayor parte de ellos se encuentran entre 1 y 2 salarios mínimos.

El aumento de empleos mal remunerados es proporcional a la pérdida de los empleos con salarios medios y de calidad. Tan sólo en 2015 se perdieron cerca de 500 mil empleos de más de cinco salarios mínimos. Súmese a ello que la informalidad ya ha rebasado al 60% de la población económicamente activa y casi 40 millones no tienen acceso a la salud.

El argumento de los auspiciadores de la Reforma Laboral fue que era necesario flexibilizar el mercado laboral para hacerlo más dinámico; sin embargo, el mercado laboral mexicano ya era muy flexible. La reforma únicamente lo hiperflexibilizó, y al hacerlo terminó por crear condiciones más precarias de trabajo.
Los salarios tan bajos han hecho que se mantenga la gran caída de poder adquisitivo de los trabajadores se ha experimentado en el país en los últimos 30 años. Esta de pauperización del salario en México ha permitido mantener los costos laborales bajos a cambio de no perder empleos.

Lo que ha traído la reforma laboral con la generalización de la subcontratación y la pérdida de conquistas laborales por parte de los trabajadores, salarios más pobres y trabajadores más empobrecidos. A tres años de su aprobación, ha contribuido más a la desigualdad y a la vulnerabilidad de la población de bajos ingresos, y muy poco a la formalidad, la productividad y la generación de empleos, ante un déficit de más de 39 millones de plazas.

Ejemplo de esta grave situación salarial, son los salarios que pagan empresas como Wal-Mart y las condiciones de esclavitud a las que son sometidos sus trabajadores, quienes en su mayoría gana entre uno y dos salarios mínimos, estando sujetos a horarios de trabajo flexibles, es decir, que deben estar a disposición de la empresa las 24 horas del día, sin obtener por lo menos el beneficio del pago de horas extra, y en el caso de las mujeres enfrentar una abierta discriminación laboral, pues uno de los requisitos indispensables para trabajar ahí es que no estén embarazadas y se abstengan de hacerlo si quieren permanecer en la compañía (lo que constituye una abierta violación a los derechos humanos de sus empleadas).

En empresas como Walmart, Vips, Elektra, McDonald’s, Oxxo, KFC y El Globo por ejemplo en puestos de cajeros, vendedores y ayudantes generales, pagan de 1 a 2 salarios mínimos, jornadas de más de 10 horas, periodos de prueba de varios meses sin pago del IMSS y pagos por hora menores a 20 pesos.

En Elektra, por ejemplo, un trabajador no es derechohabiente del IMSS en los primeros 5 meses de trabajo con el argumento de la empresa de que el trabajador está a prueba. La jornada para un vendedor en una tienda se extiende de 8:30 am a 9:30 pm con dos horas de comida; es decir, 11 horas de trabajo en piso de ventas y dos de comida, en total 13 horas. Todo ello violatorio de las actuales leyes laborales, que de por sí han arrebatado derechos ganados a los trabajadores.

¿Quién defiende a estos trabajadores sin no tienen oportunidad de sindicalizarse y ni siquiera saben que pueden hacerlo? Creo que los trabajadores sindicalizados tienen aquí una enorme deuda por omisión y también por el enorme peso del gremialismo empobrecedor. Si los “Mártires de Chicago” revivieran se volverían a morir de pena y vergüenza.

Podría honrárseles, sí este PRIMERO DE MAYO los trabajadores organizados, decidieran luchar por estos trabajadores o junto a ellos. Defender verdaderamente nuestras conquistas y nuestro trabajo; pasando de la simulación o el gremialismo; del confort de nuestras ínsulas a la lucha general de los trabajadores por mejores condiciones de vida.

Una verdadera plataforma que llame a la unidad general deberá avanzar hacia la exigencia de un incremento del 100% al salario; la supresión de los contratos a prueba, el pago de horas extras en las jornadas extendidas, creación de empleos suficientes y de seguridad social de calidad para todos, si eso nos es negado entonces, que se vaya Peña y su jauría de ladrones, vendepatrias y aduladores; pues la riqueza y el gobierno debe estar en manos de los trabajadores.

Ahora que el magisterio estatal, en consonancia con el magisterio nacional, está convocando al paro indefinido de labores, debería comenzar a diseñar una estrategia con estos objetivos; que abandone lo gremial y avance hacia la unidad más alta. Chiapas va ahora mostrando el camino. Este “Día del Trabajo” podría ser un parte aguas en el devenir de la lucha sindical. Los sindicatos podrían reinventarse y convertirse en instrumentos para la transformación de México. Los maestros necesitan hacer algo así, so pena de acabar arrodillándose ante la embestida del estado y, en particular, ante la soberbia del gobernador Prierredista que tenemos.

Por cierto: ¿se está llevando a cabo la consulta a la base, escuela por escuela y zona por zona, bajo actas, para asumir el Paro el día 15?

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