OPINIÓN: EDUCACIÓN, LA IMPOSIBILIDAD Y COMPLEJIDAD DE LA CONSTRUCCIÓN DE UNA PROPUESTA CONCENSADA. Por el Profr. Juan Pérez Medina.

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En 2009, un maestro venezolano me contó de la proeza de los maestros intelectuales y sociedad en general para construir un nuevo proyecto educativo nacional, que no sólo diseñó un nuevo modelo educativo, sino que alcanzó para darle a Venezuela una ley educativa que le diera sustento al nuevo horizonte educativo del país. Después de la plática le solicité los documentos educativos base; esto es: el modelo y la ley. Al día siguiente, me entregó lo solicitado y me dijo algo que viene ahora a colación por lo que está sucediendo en México entre la CNTE y el gobierno priista de Peña Nieto: “esta es la propuesta sólo falta el sujeto que la haga posible”.

La CNTE va a la guerra con una moral muy alta ante un gobierno al que se le ha hecho agua su reforma ante los embates de inconformidad del magisterio nacional, incluso más allá de la CNTE, asumiendo el reto de derogar la Ley del Servicio Profesional Docente (LSPD) y el Modelo Educativo de Aurelio Nuño Mayer, recién hecho público. A pesar de estas circunstancias, la tarea no es nada fácil; por el contrario, resulta un reto de dimensiones impredecibles. La CNTE tiene la capacidad para construir una propuesta educativa eminentemente popular, alejada de las recomendaciones de la OCDE. Los más de 35 años de lucha y la experiencia de sus más de nueve Congresos Educativos llevados a cabo le dan un bagaje enorme, además de contar con un número muy importante de personajes de reconocido prestigio de su lado y que podrían hacer de sus alegatos una discusión de primer orden.

Los problemas están en la orientación de la reforma, en su filosofía y el para qué de la educación. Más allá de lo que se pudiera decir sobre las coincidencias en torno a cuestiones técnicas, de procedimiento, de metodología y contenidos; en el fondo subyacen las visiones contrapuestas del tipo de país al que aspiramos y que hace casi imposible arribar a un nuevo modelo de consenso. No hay de otra que no sea la sujeción de una visión ante la otra. Ahí está la verdadera encrucijada. ¿Quién someterá a quién? ¿Quién estará dispuesto a ceder? ¿La CNTE podrá llegar a un estadio que le permita pactar, reconociendo que ha logrado avances significativos? ¿Hasta dónde está dispuesto el gobierno a ceder en la búsqueda de un acuerdo que le permita cerrar el ciclo actual de confrontación con la CNTE? La moneda está en el aíre.

Y eso significa que se abre un siguiente ciclo de confrontación que va más allá de la simple derogación de la LSPD para instalarse en la disputa por el proyecto educativo que hasta hace unos meses no se vislumbraba en el centro de la contienda con tanta claridad como ocurre hoy. He ahí la importancia del foro que se está llevando a cabo en la Ciudad de México y que se asume para la CNTE como el punto de partida de lo que será su estrategia en la discusión por el proyecto educativo y en el cual se hará todo lo posible por presentar una sólida argumentación en contra del Modelo presentado por el gobierno de Peña a través del Sargento Nuño.

Lo que ocurra en los días siguientes sólo habrá de ratificar el actual escenario de confrontación que obedece a una visión política no sólo de educación, sino sobre todo de país. Cuestión que define las enormes dificultades para arribar en las condiciones actuales a un verdadero acuerdo. En lo particular, creo que existe una oportunidad para que la CNTE hable y se escuche su voz y la de muchos maestros de este país, ante un asunto que le es propio y vital y ante el cual no habían logrado tener voz. Sin embargo, recordando lo que dije al principio, podríamos quedarnos con una propuesta o dos, si no hay acuerdo y que a pesar de ello, no exista el sujeto que la haga posible y la transforme en hechos positivos en la lucha de clases. La lucha continuará.

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