OPINIÓN. 100 DÍAS SIN EL PRIAN. Por Juan Pérez Medina (CUT_MICHOACÁN)

“… Y se acabó la diversión llegó el Comandante y mandó a parar”.

Carlos Puebla.

A 100 días de que el PRIAN dejó el poder ya se notan las evidencias de este enorme reto que significa abandonar el neoliberalismo corrupto, violento y cargado de impunidad. 100 días en que la derecha representada en esta alianza de partidos, no alcanzan a levantarse después de la estrepitosa caída. Y no es para menos, el trallazo recibido el primero de julio en las urnas ha sido de magnitudes descomunales y, su fétido olor a pasado no deja que la gente se les acerque, los escuche, les crea y, mucho menos, se junte. Estos partidos de la nefasta época neoliberal están aún en el suelo y, algunos como el PRI y el PRD, se encuentran en terapia intensiva.

Alejándose de los simbolismos del antiguo régimen, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), en estos 100 días, ha convertido a la otrora residencia oficial de los Pinos que albergó, tras 84 años, a 13 presidentes de México, desde Lázaro Cárdenas en 1934, en un Complejo Cultural que quedará a cargo de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México. De igual forma, decretó la extinción de las pensiones a los expresidentes y les quitó con ello todas las cuantiosas canonjías de que gozaban. Cerró la vieja cárcel porfirista de las Islas Marías en donde purgó condena el célebre escritor de izquierda José Revueltas, para convertirlo en un espacio educativo y de promoción de la ciencia ecológica. Abrió los archivos del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, mejor conocido por sus siglas CISEN, que con una estructura de 3 mil 500 empleados, se convirtió en los últimos 12 años, periodo en el que el Partido Acción Nacional ocupó la Presidencia de la República, en una institución gris en su desempeño y un barril sin fondo en su gasto público. Los salarios de sus 39 altos funcionarios eran desconocidos, pero hoy se sabe que ganaban lo que querían. Con esta medida, la historia negra de la vigilancia de los opositores al régimen podrá ser consultada y conocida. A su apertura, el presidente anunció que durante su gobierno nadie será investigado o vigilado por causas que no sean las que establece la ley. El gobierno –dijo- dejará de perseguir y espiar a sus opositores.

Bajó los sueldos a los funcionarios del gobierno, comenzando por su persona y dejó de utilizar aviones, helicópteros y vehículos de lujo para trasladarse a los diferentes lugares de la república mexicana, poniendo a subasta a todos ellos. Ahora, el presidente viaja en aviones de líneas comerciales ante el asombro de propios y extraños. La austeridad se está convirtiendo en un signo fundamental de un gobernante convencido de que no puede haber un gobierno rico con pueblo pobre. Miles de millones de pesos han resultado de esta reingeniería administrativa y salarial que ha dejado sin los altísimos salarios a los jefes y funcionarios y sin los jugosos bonos a que estaban acostumbrados. Esta acción obligó a los otros dos poderes (legislativo y judicial) a asumir medidas similares, incluso en contra de su voluntad, como ocurrió con los jueces y magistrados de la suprema corte, quienes se vieron presionados por la opinión pública ante su evidente negativa a acompañar esta nueva realidad de austeridad republicana.

Ha obligado a sus funcionarios a presentar su declaración patrimonial y su 3 de 3, a pesar de las resistencias que pusieron algunos de ellos, para garantizar que no habrá enriquecimiento

inexplicable de ninguno de ellos que mientras estén en el gobierno no se aprovecharán de esa condición para hacer fortuna a cargo del erario.

Acabó con los convenios a los monopolios de la prensa y con la entrega de cuantiosas cantidades de dinero a un número de seudo periodistas dedicados a alabar a los funcionarios del régimen y a atacar a sus opositores. AMLO sabe de esto, porque sufrió en carne viva tremendas ofensivas de esta corrupta y millonaria prensa por más de 2 décadas. Los desinformadores de televisa, reforma, tv azteca y milenio entre otros grandes medios, junto con supuestos comunicadores de la terrible talla de Carlos Loret de Mola, Ricardo Alemán, Oscar Mario Beteta, Joaquín López Dóriga, Raimundo Riva Palacio, Carlos Marín, José Cárdenas y Juan Ruiz Healy entre muchos otros que fueron prácticamente voceros de los regímenes neoliberales desde Salinas hasta Peña Nieto, a cambio de cuantiosas y millonarias sumas. Ahora, los grandes beneficiarios del régimen tendrán que vivir de su trabajo como lo hace la inmensa mayoría de periodistas en este país y, con ello, se da un gran paso hacia la libertad de expresión y en el combate a la corrupción y manipulación de la información.

Su combate a la corrupción y la política de austeridad de su gobierno lo llevó a iniciar una lucha frontal contra el robo de combustibles en PEMEX, que le afectaba en más de 66 mil millones de pesos anuales. Al adentrarse en el entramado de esta enorme red de corrupción existente en la paraestatal, el gobierno se dio cuenta e informó puntualmente a los mexicanos de la compleja red casi paralela para robarse las gasolinas, el diésel y el gas tanto en los ductos como al interior de los almacenes y las propias plantas. La lucha llevó a un desabasto de gasolina que duró semanas, pero que redujo sustancialmente este delito. Ahora sigue la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y el sistema de salud, así como todo el sistema de adjudicación de obra pública y compras del gobierno que estaban acaparadas por escasísimas empresas que más que hacer un servicio a la nación, hacían buenos y extraordinarios negocios de la mano de los funcionarios responsables de cada una de las dependencias gubernamentales.

Incluso, las organizaciones sociales y de la sociedad civil que se beneficiaban año con año del presupuesto público han sido acotadas y su nuevo papel será el de ayudar a que los recursos económicos y sociales destinados a estudiantes, discapacitados, personas de la tercera edad y a jóvenes en edad de trabajar o estudiar, sin beneficio por su intermediación como había venido siendo anteriormente.

Todo lo anterior marca un hito en la historia reciente del país, sin que esto sea una ruptura con el modelo desarrollista de acumulación de capital. Junto a AMLO está una pléyade de grandes empresarios que mantienen la defensa de las políticas para ese sector en contraposición de la exigencia de justicia social y económica que viene reclamando la mayoría del pueblo y que de no encontrarla en un corto plazo vendrá el descontento y la desilusión. La derecha neoliberal entonces, se apresurará a retomar el control del país que siempre han considerado como suyo. Muy pronto aún para calificar al nuevo gobierno, pero en estos cien días es más que notorio que este país ya no es el mismo. Que la ausencia del PRIAN es lo más saludable que le pudo haber pasado. Depende de todos como lo ha dicho el presidente mañanero que hasta este momento mantiene una popularidad record. Su comunicación con el pueblo ha sido su fuerte y, sobre todo, su confianza en el pueblo con quien se encuentra casi todos los días. Le seguimos deseando éxito, porque sabemos que al final de este deseo está la felicidad nuestra. De todos depende.

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