HOMICIDIO DE MUJER EN HOTEL DE MORELIA; EMPIEZA JUICIO ORAL CON UN IMPUTADO. Primera parte

POR ANDRÉS RESILLAS//PRIMERA PARTE//

Francisco llegó a su trabajo aquella noche del 22 de noviembre del 2016 a un hotel que se ubica sobre la avenida Madero de Morelia; iban a dar las 12 de la noche cuando una pareja arribó a la recepción. Los visitantes le pidieron una habitación. El hombre pagó y les asignó la habitación 19.

Ante el Tribunal de Enjuiciamiento, Francisco, en calidad de testigo, relató que la pareja aparentaba estar normal. También observó que ambos llegaron a bordo de un vehículo Jetta rojo, con placas de Michoacán.

Era una noche bulliciosa. Con tráfico sobre la avenida Madero a la altura del puente elevado.

Pasaron 40 minutos y el hombre de la pareja salió de la habitación. Dice Francisco que se trataba de una persona joven, tez morena clara, alta, entre 1.70 y 1.75 metros.

El hombre regresó y volvió a salir de la habitación en dos ocasiones más. En la última –alrededor de las tres de la mañana- el hombre le preguntó a Francisco dónde podría comprar alimentos para cenar. El recepcionista le indicó varios lugares y el hombre abordó el vehículo y salió del hotel.

Horas más tarde, alrededor de las siete de la mañana, el hombre regresó pero ahora sin el vehículo Jetta rojo. Le dijo a Francisco que le había “salido más caro el caldo que las albóndigas pues el carro se descompuso”. Preguntó al recepcionista por algún taller mecánico y éste le indicó que por la plaza de toros encontraría varios.

El hombre le dijo que se quedarían más tiempo en el hotel y pagó la jornada completa. Francisco salió a las ocho de la mañana de su turno y se retiró.

Explicó que el huésped de la habitación 19 presentó una conducta normal, no nerviosa ni alterada; tampoco podría decir que estaba borracho o bajo las influencias de alguna droga: concluyó como una conducta “normal”.

Como a las 12 del día Francisco recibió una llamada telefónica de uno de sus amigos, quien le informó que en el hotel donde trabajaba estaban muchas patrullas y policías. Francisco colgó y habló al hotel. Le informaron que la dama de la habitación 19 estaba muerta y el hombre con el que llegó, se fugó.

LA VÍCTIMA NO LLEGA A SU CASA; LA FAMILIA INICIA SU BÚSQUEDA

Josefina, madre de la víctima, al ver que no llegó durante la madrugada su hija, comienza su búsqueda. Acude a varios lugares sin resultado positivo y decide presentar denuncia por la desaparición de S.L. G, joven de unos 36 años de edad, de pelo largo, robusta y 1.68 de estatura.

El caso es remitido por la Procuraduría de Justicia a la Unidad de Personas Desaparecidas y se le asigna a una pareja de agentes, uno de los cuales es Luis Alberto V.

Los dos policías reciben un par de pistas: la madre de la joven les informa que los dos últimos sitios donde estuvo su hija antes de desaparecer, era en el Hotel de la avenida Madero y en la calle Caminos de Michoacán.

Acuden a la calle Caminos de Michoacán y no encuentran el número, pues no existía. Van a dos hoteles sobre la avenida Madero y tampoco les dan información sobre la víctima. Ante ello, el jefe de los agentes les indica que busquen en los alrededores de la zona, para ver si está el vehículo Jetta rojo, propiedad de la víctima. Y efectivamente, lo encuentran en la calle Rita Pérez de Moreno, a unos 100 metros del hotel.

Les ordenan a los agentes montar un operativo de vigilancia sobre el vehículo, para ver si alguien llega a abordarlo. A los 30 minutos, relata Alberto, se presentó un hombre, quien abrió la portezuela del Jetta rojo y se subió. El agente ve la acción por el retrovisor y encara al hombre.

Alberto se identifica ante el hombre y le pide que baje del auto. Le dice que están buscando a S.L.G. reportada como desaparecida y que de acuerdo con la información de la familia, el vehículo es propiedad de la víctima. El agente le pregunta que cuándo fue la última vez que vio a la joven.

El hombre relata que estuvo con la joven dos días antes en el hotel de la avenida Madero, en la habitación 19; que ella le prestó su vehículo y que se lo regresaría más tarde. Alberto le pide las llaves y el celular al hombre para continuar con las investigaciones y la búsqueda de S.L.G.

El hombre se retira y los agentes van de inmediato al hotel. Solicitan acceso a la habitación 19 y cuando el recepcionista abre la puerta, de inmediato sale un olor fétido. Dice Alberto que por su experiencia, percibió el olor y llamó a su superior, para recibir instrucciones. Le dijeron que llamara la Unidad Especializada de Escena del Crimen (UEEC).

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