CAPÍTULO 3:EL SOSPECHOSO DE MATAR AL TRANSPORTISTA ENFRENTA SU JUICIO ORAL; LO VINCULAN A PROCESO

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POR ANDRÉS RESILLAS//

 

Cornelio L. C. principal sospechoso del homicidio de Gildardo, transportista de la Ruta Morelia-Capula, es una persona de mediana estatura; pese a sus 71 años demuestra vigor y de gozar de buena salud; tiene la mirada dura y llegó a la sala de audiencias para enfrentar su juicio oral.

El juez de Control, Fernando Hernández Hernández fue el responsable de calificar de legal o no la detención de Cornelio L. C. así como de Vincularlo a Proceso por el delito de homicidio calificado.

A Cornelio L. no se le observó nervioso cuando arribó a la sala en pasado viernes por la noche; saludó a dos de sus familiares presentes en la sala, sin embargo, se percató de que su defensor particular no estaba. Resulta que los familiares de Cornelio le revocaron la facultad de defenderlo.

Ante ello el juez le asignó un Defensor Público y debido a que no sabía de tal situación, tuvo que informarle al imputado sus derechos y el contenido de la Carpeta de Investigación y con la cual la Fiscalía lo acusaría del asesinato de Gildardo G.

La Fiscalía afirmó que la detención de Cornelio fue en flagrancia, pues en ningún momento se detuvo su persecución después de cometer presuntamente el delito de homicidio y de ser señalado por varios testigos presenciales. El juez le dio la razón a la fiscalía.

La Defensa tampoco objetó la detención.

El siguiente paso legal era que el juez lo declarará o no vinculado a proceso por el delito de asesinato. Pero la ley le otorga a los imputados un plazo de 72 horas o hasta de 144 para que la Defensa y el imputado preparen su estrategia legal y evitar la vinculación.

La Defensa le preguntó a su cliente el plazo, pero para sorpresa de todos, Cornelio rechazó ese derecho y le dijo al juez que en la misma audiencia se le declarará vinculado o no.

La Fiscalía presentó las pruebas que tenía en contra de Cornelio para convencer al juez de que estaba involucrado en el asesinato de Gilberto:

1.- Descripción de los testigos a los policías que llegaron primero a la escena del crimen “era un hombre canoso, como de 70 años, blanco”.

2.- Informe Policial Homologado de los agentes Axel y Diego de cómo encontraron a Gildardo y como lograron la captura de Cornelio.

3.- Peritaje balístico de la pistola marca Star semiautomática, calibre 22 que fue encontrada en la camioneta de Cornelio. El cargador de la pistola tenía un cartucho útil, el cual fue comparado con los recolectados en la escena del crimen y resultaron compatibles.

4.- Video tomado por una cámara de seguridad, en la cual se observa a un hombre con gorra beisbolera, que se baja de una camioneta blanca, desenfunda su pistola de su cintura y sube al camión para disparar en contra del conductor.

5.- Peritaje de comparación entre las ropas que portaba el sujeto agresor, con las que traía puestas Cornelio, ello a través del video y de fotografías.

La Defensa de Cornelio rechaza las imputaciones y los peritajes: afirma que en los videos jamás se observa la cara del sujeto agresor y que no se puede afirmar con precisión que se trata del imputado.

También que el señalamiento de “un hombre canoso, como de 70 años” por parte de testigos es vago, pues hay muchas persona con esas características.

El Defensor abundó de que la prueba de radizonato de sodio resultó negativa tanto en las manos como en la ropa de Cornelio, lo que da lugar a dudas de que haya sido el responsable.

El Juez Fernando Hernández ponderó las dos posiciones y tomó su decisión: declaró vinculado a Cornelio y afirmó que había pruebas y evidencias objetivas que indicaban que sí pudo haber participado en el crimen.

A las 11 de la noche Cornelio recibió el auto de vinculación a proceso; acusado de homicidio calificado.

El Juez le explicó directamente a Cornelio si había entendido su resolución:

“Usted sabe lo que hace señor juez, hágalo”.

“No, le estoy preguntando sí entendió la vinculación, si no para explicársela”, le contestó el juez Fernando Hernández.

“Sí su señoría”, contestó un resignado Cornelio.

 

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