ARTÍCULO DE OPINIÓN: JUAN PÉREZ MEDINA: EL NARCO ESTADO Y LA DESCOMPOSICIÓN SOCIAL EN MÉXICO

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//Por el Profesor Juan Përez Medina// (Red MovPAP)//

Estamos ante la presencia de un narcoestado. México está en su momento más álgido de su descomposición social y política. Los hechos recientes en Ayotzinapa, Guerrero, se suman a los miles de casos aberrantes que acurren día con día a lo largo y ancho del país. Pareciera que estuviéramos en la misma Sodoma de la que hace referencia la Biblia y que se refiere a la falta de amor al prójimo. No puede explicarse de otra forma la manera despiadada en que los asesinos se deshacen de sus víctimas. De acuerdo con la versión del Padre Solalinde, varios de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, fueron quemados vivos. Su muerte no puede ser más que una acción deshumanizada de seres que han ido más allá de lo comúnmente animal para convertirse en bestias. Pero habría de recordar que hace años en Uruapan, en un antro local, sicarios de la delincuencia organizada dejaron correr por vez primera las cabezas de sus víctimas en señal de advertencia acerca de lo que eran capaces de hacer con sus enemigos. Tiempo después, se conoció de una banda que arrancaba las orejas a sus víctimas como presión a los familiares para que entregaran el dinero que habían solicitado como pago por la devolución del secuestrado. Este ejemplo cundió entre los delincuentes y se hizo recurrente, no solo con las orejas, sino también con los dedos de los pies o las manos. Terror absoluto. Dolor inmenso. Los delincuentes asesinan a sus víctimas poco a poco, con el dolor más inmenso que puede haber. Así pasó con los estudiantes; así ha pasado con tantos.

La actuación del gobierno en estos casos ha sido de primer orden. Tanto panistas, priistas y perredistas han actuado de la misma forma ante situaciones como estas. Son responsables de todo este tipo de acontecimientos que hemos relatado. Son los principales asesinos.

Amos del poder político y representantes de una élite de magnates de dentro y fuera del país, han generado un ambiente de terror e impunidad a lo largo y ancho del territorio nacional, de lo cual han sacado grandes beneficios. La impunidad y la corrupción son su sello distintivo: tráfico de influencias, malversación, desvío de fondos, conflicto de intereses, nepotismo y ahora, con ligas con el narco, son los principales tipos de corrupción política más frecuentes. Se sabe que los gobernantes crean sus empresas poniendo prestanombres o a sus familiares, o se asocian a otras empresas para hacer uso de los recursos públicos. Así fueron denunciados José Murat y Fidel Herrera Beltrán. Igual pasó con Mario Marín Torres (el gober precioso) ex gobernador de Puebla, quien actúo con total impunidad para encubrir a su amigo Kamel Nacíf perteneciente a una red de pederastia. Aquí he denunciado el uso faccioso y corrupto de los recursos del erario público por parte del diputado del Verde–PRI, Ernesto Núñez en contubernio con el alcalde de Zitácuaro para desviar recursos de un proyecto millonario a sus cuentas personales. Nada pasa. La impunidad lo encubre todo.

De acuerdo con la versión bíblica, dios envió a Sodoma una lluvia de fuego y azufre que incineró completamente la ciudad con sus habitantes, como ejemplo de cómo los pecadores deben ser castigados, una vez que se convirtieron en seres perversos e inhumanos. ¿Qué nos espera a nosotros?

En Sodoma, según el relato, no había ni diez justos. En nuestro país, algo parecido está ocurriendo y, si los hay, ocurre que su voz y su acción no alcanzan a ser vistas ni oídas. Pareciera que nada pasa. Pareciera que la vida sigue igual, sin cambios. O lo peor, pareciera que nos hemos acostumbrado a ver pasar la muerte frente a nuestros ojos.

Seguramente en Sodoma no todos eran perversos. Seguramente los no-perversos murieron igual, por haber obrado con omisión.   Lamentablemente, la sociedad civil mexicana está muy alienada, muy fragmentada. Hay muchos valientes como el padre Solalinde, pero también hay una parte de la sociedad civil que está corrompida; que se beneficia a través de contratos con el Gobierno en los Estados y con el Gobierno Federal, a través de Sedesol (Secretaría de Desarrollo Social); o a través de las bicocas que entregan los diputados como pago a la lealtad de sus electores. Dinero utilitario que corrompe la conciencia y nos aleja del bien común y que nos corroe ahora, haciéndonos indiferentes y, por tanto cómplices. La crisis en el espacio popular está íntimamente ligada a la política de prebendas del régimen. Las organizaciones sociales reciben recursos a cambio de su ideología y compromiso social. Su forma de existir de limita a la gestión de recursos que el gobierno tiene destinados como forma de mediatizar y alienar a los dirigentes y, por tanto, ejercer su control político. Cuantas más organizaciones mejor. Cuanto más atomizado el campo popular mayor control. Esa es la estrategia y vaya que ha dado resultado. Es necesario despertar. Despojarnos de nuestra complicidad con el régimen y avanzar en la construcción ciudadana de la unidad para la acción política estratégica a partir de la construcción de una plataforma política común.

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