EL SECUESTRO Y ASESINATO DE LA ABOGADA YUNUEN; SU AMIGO,PRINCIPAL SOSPECHOSO

POR ANDRÉS RESILLAS//PRIMERA PARTE

La abogada moreliana Yunuén L.S. nunca pensó que el pasado primero de enero comenzaría la pesadilla que terminó con su asesinato.

Luego de comer con su familia y algunos conocidos en su casa, le dijo a su mamá que se reuniría con su amigo “El Jochi”.

“El Jochi” se llama José Luis G.R., pero es más conocido por su apodo en los círculos estudiantiles de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Michoacana.

Hacía poco que tanto Yunuén como José Luis habían recibido su carta de pasantes de abogados y fue en uno de estos actos de entrega donde se conocieron. Desde entonces se frecuentaron mucho.

Fue así que el primero de enero Yunuén ya no regresó a su casa.

Extrañados por su ausencia, sus padres comenzaron a buscarla. A “El Jochi” fue al primero que buscaron, pero también había desaparecido.

Monserrat, la amiga más cercana de Yunuén recibió la llamada del padre e incluso le pidió el teléfono de José Luis, pero no lo tenía y tuvo que conseguirlo con otro conocido de nombre Alejandro.

A las nueve de la mañana del dos de enero Monserrat recibió una llamada alarmante. Una voz masculina le preguntaba si era familiar de Yunuén, pues la tenían secuestrada y a cambio de un millón de pesos respetarían su vida.

La amiga avisó a los padres y luego de varias llamadas, los secuestradores empezaron las negociaciones con la familia. Los primeros tres días las llamadas de los plagiarios fueron frecuentes exigiendo el millón de pesos.

“Deme medio millón de pesos y la soltamos”, le dijo la voz masculina a Ignacio, padre de la abogada Yunuén.

“No lo tengo, pero le puedo juntar 400 mil pesos; no tengo más”, le contestó Ignacio el cuatro de enero.

“Pero quiero una prueba de vida de mi hija”, condicionó.

“Está bien, deje lo consulto con el patrón y le marco en 15 minutos”, contestó la voz masculina.

Los delincuentes aceptaron los 400 mil pesos, pero no cumplieron con la prueba de vida que exigía el padre de Yunuén.

Fue entonces que la familia decidió denunciar el secuestro ante la Fiscalía General del Estado. El Grupo Anti secuestros entró en acción. Comenzaron las investigaciones.

La madre de la víctima les dijo a los agentes que su hija tenía una cuenta bancaria en Bancomer y les dio el número de tarjeta de débito de Yunuén.

Al rastrear los movimientos de dicha tarjeta, la policía ubicó cuatro compras realizadas desde el 2 de enero, justo el día en que Yunuén estaba privada de su libertad.

A las 7.30 horas se realizó una compra con la tarjeta en Home Depot por seis mil pesos.

A las 13:35 se ubicó otro pago en el Casino Yacks de Plaza Morelia por la cantidad de 16 mil 400 pesos.

Y a las seis de la tarde, la tarjeta volvió a utilizarse en Superama de  la avenida Enrique Ramírez Miguel por la cantidad de 900 pesos.

La policía solicitó copia de los comprobantes de pago a los establecimientos comerciales, así como los videos de sus instalaciones para ubicar a la persona que realizó las compras.

El siete de enero culminaron las negociaciones. Un agente anti secuestro, pasándose como amigo de la familia, era quien ya respondía las llamadas de los secuestradores, argumentando que el padre de Yunuén estaba enfermo por el suceso.

A las 10.30 horas fue la primera llamada:

“Queremos que nos entreguen hoy los 400 mil pesos; una sola persona debe llevarlos. A las 13 horas deberá de estar en la Bodega Aurrera que se ubica en la carretera a Atécuaro”, ordenó la voz masculina.

Junto con la agentes, la familia preparó el rescate, varias fajillas de papel y billetes fueron depositados en una bolsa negra.

A las 13 horas, abordo de un auto compacto blanco, con un símbolo de discapacitado, un agente de la policía llegó con el rescate y se estacionó en el lugar acordado.

Pasó una hora y nada.

A las 14.45 horas se recibió otra llamada de los secuestradores.

“Siga por la carretera que va hacia Atécuaro y donde está un nicho de la Virgen de Guadalupe, bájese y deje el dinero adentro”, le ordenó uno de los secuestradores.

De inmediato el grupo Anti Secuestro montó un operativo en torno al Nicho de la Virgen de Guadalupe, sobre la carretera.

Fue a las 15.15 horas cuando el agente arribó al lugar y dejó la bolsa del rescate. Se retiró inmediatamente.

Pasaron 15 minutos y apareció un auto blanco, marca honda tipo Civic. Un sujeto bajó, se acercó al Nicho y sacó la bolsa negra. Cuando se disponía a abordar el auto, los agentes Anti Secuestro lo interceptaron. Era “El Cochi”, José Luis G. R.

“El Jochi” estaba armado. Tenía fajada en su cintura una pistola escuadra calibre .38 semiautomática. También en sus bolsas portaba tres teléfonos celulares y otros dos al interior del Honda Civic blanco.

Los agentes también encontraron en el auto la credencial de elector a nombre de Yunuén L.S., así como su licencia de conducir.

Ya ante el Ministerio Público “El Jochi” se negó a declarar; no reveló el paradero de Yunuén.

Sin embargo, el nueve de enero el cuerpo de Yunuén fue encontrado sin vida en un domicilio de la Tenencia de Jesús del Monte. Tenía varios días de haber sido asesinada.

Anoche José Luis G.R. fue vinculado a proceso por la juez Amalia Herrera Arroyo, quien le dijo que existía “una alta cantidad de información incriminatoria en su contra” y que era posible que estuviera involucrado en el secuestro de Yunuén.

¿Cuáles son las evidencias?

Se las detallaremos en la siguiente entrega.

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