OPINIÓN. MORENA: LA PENUMBRA AL FINAL DEL TUNEL. Por Juan Pérez Medina

El partido Morena finalmente mostró que hay en algunos de sus dirigentes cierta cordura y capacidad  para entender que sus intereses personales o de grupo, los cuales no están por encima del interés general de sus miembros, (y mucho menos, por encima de los objetivos que le dieron contenido y forma a su nacimiento); quedarán hechos nada si con su necedad continuaran insistiendo en imponerse unos a otros; pues con la destrucción de Morena también quedarían sepultados sus intereses, cualesquiera que ellos fueran.

Después del último Consejo nacional celebrado en la Ciudad de México el 10 de noviembre anterior, donde resultaron dos fechas diferentes para un mismo congreso nacional, a fin de modificar sus estatutos y dar cabida a la encuesta como mecanismo para elegir a su dirigencia, y así salvar la gravísima crisis política a la que el partido ha estado sometido; hay finalmente un acuerdo entre las partes para celebrar un congreso nacional extraordinario de reforma estatutaria para el día 30 de noviembre y así transitar hacia la elección de la dirección nacional por medio de una consulta entre sus militantes.

¿Quiénes son las partes de esta crisis? Por una parte, el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) que encabeza Yeidkol Polevsky, quien es la encargada de la presidencia de morena en sustitución de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien renunció para buscar la presidencia de la república en 2018. Yeidkol intenta continuar a cargo de la presidencia nacional del partido mediante la aplicación de una encuesta que considera que de llevarse a cabo le favorecerá.

A pesar de que la figura de encuesta no existe en el estatuto, Yeidkol la ha defendido desde que AMLO la mencionó diciendo que le parecía el mejor método para elegir, en esta ocasión, la dirigencia nacional de Morena. Hay quienes consideran que lo ha hecho con tanta devoción y en contra de los acuerdos del Consejo Nacional, porque sabe que es la única posibilidad real de seguir siendo, por tres años más, la presidenta del CEN, a sabiendas que de buscar ser electa por el voto de los delegados de todo el país llevaría todas las de perder. Incluso hay muchos militantes que afirman que la crisis actual del partido ha estado desde antes de la emisión de la convocatoria del 20 de agosto pasado, impulsada, estimulada y sostenida por el grupo de Yeidkol Polevski.

Por otra parte, están la mayoría de los consejeros nacionales, quienes de la mano de Bertha Luján (¿o Gabriel García?), han insistido en que la elección de la dirección nacional debería llevarse a cabo con el procedimiento estatutario, con lo que serían los delegados nacionales electos en cada congreso estatal los que habrían de elegir con su voto a la nueva dirigencia nacional. Contrariamente a Yeidkol, Bertha Luján y Gabriel García, consideran que el voto de los delegados electos les sería favorable, pues es muy obvio que el control territorial del partido lo conserva quien fue el secretario de organización hasta el primero de julio de 2018, y que después de esa fecha todavía dejó encargado, al margen de los acuerdos del último congreso nacional, a uno de los suyos, mientras que él se iba de funcionario al gobierno de la república, con la firme intención de continuar con el control territorial de morena. Es decir; en los hechos mantuvo los dos encargos.

Pero, además, es un hecho que Bertha Luján, la actual presidenta del Consejo Nacional, es una mujer que al igual que Yeidkol, ha acompañado desde hace décadas a AMLO y formado parte de su círculo más cercano; por lo que los militantes la conocen y le reconocen su trabajo político, organizativo y consecuente con la lucha por la transformación del país. No sobra decir que Bertha Luján ha sido, además de una destacada militante de morena, una vieja militante de izquierda y, sobre todo, defensora de los trabajadores del país dentro y en la dirección del Frente Auténtico del Trabajo (FAT); por lo que no le faltan méritos para que los militantes de Morena la consideren como posible presidenta para el ejercicio de 2019-2021.

Pero el Tribunal Federal Electoral(TRIFE) acabó por darle la razón a Yaidkol Polevski con la anulación de las asambleas distritales que había electo, con muchas irregularidades, a los nuevos delegados que se preparaban para asistir a los congresos estatales en las 32 entidades del país, para elegir a sus dirigencias locales y a los delegados al congreso nacional del 23 y 24 de noviembre. Al atender reclamaciones de militantes no convocados por acuerdo del Consejo Nacional, que alegaron ser excluidos de su derecho a participar y; ante la inexistencia de un padrón confiable y autorizado por el INE, el TRIFE ordenó que se repusiera el proceso completo y dio, a la vez, 90 días para que Morena pudiera lograr validar su padrón de afiliados. Habría que decir que Polevski siempre alegó que el padrón no era confiable por no estar validado por el INE; y así acabó siendo.

En su lucha de poder al interior de morena, ambas tendencias llamaron, después del 10 de noviembre a sendos congresos extraordinarios. Mientras que Yeidkol a nombre del CEN, lo hizo para el 17, Bertha Luján, a nombre del consejo nacional, lo hizo para el 24 de noviembre. Hoy se sabe que ambas lograron arribar a un acuerdo para diluir sus propias convocatorias y convocar a un congreso único que se celebrará el 30 de noviembre, bajo los compromisos de que la reforma estatutaria para incluir la encuesta como método de elección, será para el caso de la presidencia del CEN, el resto de los cargos se harán con lo que el presente estatuto marca hasta hoy; es decir, por el voto de los afiliados y en asambleas distritales y congresos estatales y nacional, una vez que el padrón sea validado; por lo que se le solicitará al TRIFE una extensión de tres meses más para lograrlo y credencializar a la totalidad de sus militantes.

Lo anterior implica dilucidar quienes se harán cargo de la dirigencia de Morena en tanto se realizan las tareas que mandató el TRIFE, pues los actuales terminan sus encargos el próximo 20 de noviembre. “Yeyo” Pimentel está en esta circunstancia en la Entidad, por lo que sus funciones se acotan al 20 de noviembre próximo.

En el supuesto de que el congreso nacional determine que los actuales dirigentes no deben continuar y, por lo tanto, deban nombrarse dirigentes provisionales, éstos serán sustituidos. Pero de no hacerlo, continuarían en su desempeño; aunque para el caso de Michoacán, sería muy triste que esto llegara a suceder después de la terrible actuación del actual encargado de la presidencia de morena Michoacán, en las elecciones distritales. Creo que “Yeyo” ya debe estar empacando sus cosas. En la entidad no tiene nada que hacer para bien de Morena.

 

 

 

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