OPINIÓN. CULTURA FÍSICA, SINÓNIMO DE BIENESTAR INDIVIDUAL Y SOCIAL. Por Lisset Olivera Romero

En la actualidad, el ser humano con la capacidad intelectual que le caracteriza, ha ido transformando su entorno natural para beneficio propio y social a través de la creación y adelantos tecnológicos que le permiten una mejor calidad de vida; así encontramos que ha mejorado los medios de comunicación y transporte que le permiten un flujo de información de manera más rápida, y de igual forma, ha generado infinidad de enseres domésticos que le facilitan la vida cotidiana; sin embargo, algunas de estas cuestiones anteriormente señaladas han tenido sus efectos nocivos en el propio hombre, en virtud de que le han limitado su motricidad y su actividad física, ya que muchas de la acciones que realiza son a través del control remoto, son digitales, responden a la voz del propietario, entre otras muchas cosas más.

En este mundo robotizado y globalizado donde se encuentran inmersas todas las familias, también ha repercutido en nuestros propios hijos; ya que hoy en día podemos observar que en nuestro País y en nuestro Estado existen una serie de problemáticas producto de la mala alimentación y la falta de actividad física entre la que destaca el segundo lugar en obesidad a nivel mundial; “fenómeno relacionado directamente con los estilos de vida de los pequeños que traerán como consecuencia la multiplicación del riesgo de desarrollar altos niveles de estrés, diabetes mellitus enfermedades cardiacas, hipertensión, entre otras. Se corre el riesgo de que esta posibilidad se concrete por la alta frecuencia del exceso de peso entre menores de edad” (Instituto Nacional de Salud Pública y UNICEF México, 2016).

Al respecto, Eulalia Piedad Garrido, endocrinóloga del Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional Siglo XXI, señaló que en apenas ocho años (2008 a 2016) la prevalencia del sobrepeso y la obesidad entre escolares pasó de 18.6 por ciento a 30 por ciento. Dijo que; “60 por ciento de los niños de cinco a 11 años de edad pasan más de dos horas diarias viendo televisión; 22.1 por ciento toman más de un refresco al día; y 30 por ciento consume frituras y/o pastelillos industrializados”. (El Financiero, consultado el día 15 de junio de 2019)

Por otro lado, y en este mismo tema, el Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (UNICEF) México (2016) menciona que, 1 de cada 20 niñas y niños menores de 5 años, y 1 de cada 3 entre los 6 y 19 años, padece sobrepeso u obesidad. De acuerdo a estas cifras, México se coloca entre los primeros lugares en obesidad infantil a nivel mundial, presentándose este problema con más regularidad en el norte y comunidades urbanas de nuestro país.

Por lo tanto, es urgente que se fomente el hábito de la actividad física en los niños en edad escolar, para que a lo largo de su niñez, adolescencia, juventud y posteriormente en su vida adulta, no padezcan los estragos del sedentarismo traducidos en enfermedades crónicas degenerativas.

En base a lo anterior, el Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Educación Pública implementó la desaparición de la comida chatarra como las papas, churros, dulces, refrescos, sopas instantáneas, entre otras, en las cooperativas en las escuelas del territorio nacional; de igual forma, sugiere que todos los niños en edad escolar practiquen media hora de actividad física todos los días de la semana, medida que se empieza a valorar e implementar en los diversos centros escolares. Sin embargo, estas medidas no han sido acatadas del todo, aún se continúan vendiendo (dentro y fuera de las Instituciones educativas públicas y privadas) toda clase de comida chatarra, debido a que genera un ingreso económico muy sustancioso.

Al hablar en materia de actividad física, la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2019) menciona que, la actividad física es cualquier movimiento corporal producido por la contracción de músculos que permita un gasto de energía sustancialmente superior al gasto energético en descanso. La OMS (2019) recomienda para la salud, 150 minutos semanales de actividad física aeróbica de intensidad moderada o 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana. Los efectos positivos de esta actividad se observan principalmente en la salud y en el desempeño escolar. “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de afecciones o enfermedades” (OMS, 2019).

Es recomendable, de acuerdo a la OMS, (2019) que los niños de entre los 5 a 17 años, realicen actividad física como mínimo 60 minutos diarios, ésta puede ser de intensidad moderada a vigorosa. Este grupo de niños, adolescentes y jóvenes pueden llevar a cabo desplazamientos (caminata o carrera pedestre), juegos, deportes, actividades recreativas y programadas, ya sea en la escuela, parques, jardines, casa o en instituciones y clubes deportivos. De igual manera, dichas actividades deben realizarse al menos tres veces por semana; lo ideal sería diariamente; lo que traerá mejores beneficios para la salud; mejorar funciones cardio-respiratorias, y en específico, para el sistema músculo-esquelético.

Por lo anteriormente acotado, se debe ponderar el habituar a nuestros niños y jóvenes a realizar actividad física para que tengan un estilo de vida saludable. “Es difícil encontrar referencias conceptuales de estilo de vida activo sin que se aparezcan revestidas del concepto saludable” (Moscoso y Moyano, 2009, 68). Por lo tanto, el ejercicio en los niños y adolescentes es clave ya que disminuye el sobrepeso y la obesidad, fortalece el sistema osteomuscular y mejora de manera integral todas las esferas que componen al individuo.

La revista electrónica efdeportes menciona que la actividad física moderada practicada diariamente ayuda al mantenimiento de la salud y evita la obesidad a corto y largo plazo. En estudios aleatorios, se ha encontrado que los individuos que hacen una dieta baja en calorías sumado al ejercicio en forma constante tienen mayor probabilidad de mantener la pérdida de peso que aquellos que solamente siguen una dieta determinada. Además de su papel en el mantenimiento del peso corporal, la actividad física tiene función importante en el tratamiento de la obesidad. Las áreas fundamentales en las cuales la actividad física contribuye a un manejo de la obesidad seguro y efectivo se relacionan con sus efectos sobre el balance energético, la composición corporal, el estado de ánimo y otros parámetros psicológicos, la calidad de vida, el riesgo de enfermedad, la adherencia al manejo de peso, y la distribución de la grasa corporal en sujetos obesos y no obesos.

Por lo tanto, aunado al ejercicio se debe, de igual manera llevar una dieta sana, en el entendido que hablar de dieta no es dejar de comer, sino comer balanceadamente de todos los grupos de alimentos contenidos en lo que en la actualidad se conoce como el plato del buen comer, asimismo, considerar que el tomar por lo menos dos litros de agua al día nos hidratará de la mejor forma para responder de mejor manera a nuestras tareas cotidianas.

Asimismo, dicha revista también indica que la actividad física debe formar parte integral del programa de pérdida de peso y su conservación. En un inicio, se sugiere niveles moderados de actividad de al menos 30 a 45 minutos durante tres a cinco veces por semana. Debe iniciarse poco a poco y asegurarse de que se cuenta con un buen estado de salud para realizar el tipo de actividad que se haya elegido. Todos los adultos deben fijarse la meta de acumular por lo menos 30 minutos o más de actividad física moderada a lo largo de casi todos, o ideal todos los días de la semana.

Efdeportes (2019) en su versión de revista electrónica asevera también que la actividad física permite ejercer ciertos reajustes en el balance energético: por una parte, el gasto mismo de la actividad física, que puede ascender a 1500 o dos mil kilocalorías por semana en un programa de 30 a 45 minutos por sesión y de cinco a siete sesiones semanales; por la otra, se cree que la actividad física tiene un efecto positivo en el gasto metabólico en reposo. Con relación a la composición corporal, la actividad física tiene un efecto notorio durante el periodo de pérdida de peso, pues evita la pérdida de masa muscular que es indeseable, entre otras razones porque disminuye el gasto metabólico en reposo y aumenta la propensión a recuperar el peso perdido, además de que se promueve la tonicidad muscular. Cuando se combina la actividad aeróbica con los ejercicios de fuerza y resistencia se mejora aún más la composición corporal pues se promueve un aumento de la masa muscular.

En este mismo sentido, la Secretaría de Educación Pública a través de la Directora General de Educación Física de la dependencia, Imelda Vázquez Ramírez, comunicó en rueda de prensa las diversas medidas que se tomarán para coadyuvar a que los escolares preserven su salud y eviten la obesidad, comentó que entre las medidas se encuentra el que los niños tengan un “recreo activo”. Mencionó también que a todas las escuelas de nivel básico se les dotó de material didáctico (cuerdas para saltar, resortes, ligas de estiramiento, pelotas, aros, entre otros más.) con la finalidad de que los niños los utilicen para jugar y a la vez realicen actividad física.

“El Secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán, ha sido muy contundente al instruir que en escuelas donde todavía el servicio es federal, se cambie el recreo a la realización de actividad física moderada continua” refirió.

El funcionario de la Secretaría de Educación Pública (SEP) precisó que ya se entregaron esos materiales en más de tres mil 200 planteles capitalinos, y el resto se cubrirán en los próximos días.

Cabe mencionar que en varios Estados del País, la Secretaría de Salud conjuntamente con la Secretaría de Educación del Estado, ya están tomando medidas para que la población escolar de nivel básico aparte de mejorar su alimentación (no venta de comida chatarra dentro y fuera de los planteles educativos) y evitar la obesidad, realice actividad física para combatir el sedentarismo, prevenir enfermedades y mejorar su calidad de vida.

Sin embargo, debe considerarse que dichas medidas implementadas, son insuficientes si dentro del propio seno familiar de los educandos no se asume una responsabilidad mayor en fomentar y desarrollar hábitos por la actividad física, la limitante anterior puede ser producto de varias causales entre las que destacan: que en muchas de las ocasiones los padres de familia por su responsabilidad laboral, carecen de tiempo libre que les permita la práctica de actividad física con sus propios hijos, o bien acompañarlos a que éstos desarrollen y practiquen alguna actividad que implique el moverse; de igual forma, puede deberse a que el propio padre de familia no tiene el hábito por la actividad física y entonces no predica con el ejemplo hacia su familia. En otros tantos hogares; aunque los padres de familia hagan cualquier actividad física los hijos, debido a que no les gusta y no hay poder humano ni de concientización personal que los haga cambiar de opinión.

Otra de las posibles causas, es que al menos en las ciudades existen Instituciones que ofertan diversos programas para que la familia en su conjunto practique alguna actividad física; sin embargo, esto implica el pago de una mensualidad que en muchas de las ocasiones está fuera del presupuesto familiar, en tanto que, en los espacios físicos a dónde puede acceder la familia para la práctica de dichas actividades sin costo alguno como, por ejemplo unidades deportivas, parques o canchas deportivas, éstas en muchas de las ocasiones están distantes del seno

familiar, se encuentran en malas condiciones, o no existe la seguridad adecuada para que la familia con toda confianza y de manera cotidiana las use.

Encontramos también que la falta de hábitos por la actividad física puede ser por la propia flojera de los niños por estimular su motricidad con la anuencia de los propios padres; ya que en vez de salir a caminar, correr o jugar de manera física, prefieren el uso de la tecnología a través de la computadora, video juegos, entre otras cosas las cuales no les genera una movilidad física y por ende, un gasto energético; lo anterior aceptado por los propios padres de familia, los cuales tal vez tengan el desconocimiento de los beneficios que conlleva en materia de salud la práctica de la actividad física.

En lo que respecta a nuestro Estado, es triste ver que no hay acciones ni políticas concretas a nivel Municipal y/o Estatal; con sus raras excepciones, para fomentar los hábitos de actividad física. Por supuesto, en la Capital, existen Instituciones que se dedican a ello tal como el IMDE y la CECUFID, que ofrecen programas deportivos dentro de sus instalaciones en “buenas” condiciones tanto de iniciación como de alto rendimiento a bajos costos, sin embargo, son insuficientes por la demanda poblacional. De igual manera, la SEE, ordena por mandato Federal, la venta solo de comida sana y balanceada; instrucción que no es acatada porque supone una entrada económica.

Existen de igual forma, por parte de Asociaciones Civiles, como Bicivilízate, acciones determinantes para coadyuvar a fomentar hábitos de actividad física entre la población, los días sábado y domingo existen paseos en bicicletas, de hecho, el domingo cierran una considerable parte de dos avenidas principales para hacerlas ciclovías, para los que no tienen bicicleta ellos mismo las rentan y para los que la tienen; pueden pasearse libremente desde las 8 horas hasta las 13:30 horas.

En este mismo sentido se llevan a cabo, cada fin de semana, carreras pedestres pero éstas tienen costos muy elevados que oscilan entre los $250 hasta los $350 pesos, lejos de lo que muchas familias pudieran gastar. Sin embargo, si se desea correr, para obtener todos los beneficios que se han ido redactando a lo largo del presente artículo, solamente se tienen que calzar unos tenis y salir a realizar su recorrido entre las bellas calles de nuestra Ciudad o en los parques, tal como el Bosque Cuauhtémoc, por mencionar alguno.

Con esto se quiere decir que, el realizar actividad física, solo dependerá de que se tenga el hábito, el gusto, la disposición por hacerla. Por lo tanto, se insiste en que los padres de familia, como primer núcleo educador y socializador, debemos hacer hasta lo imposible por concientizar y habituar a nuestros infantes, adolescentes y jóvenes a que realicen actividad física en cualquiera de sus vertientes, con ello, podríamos prever y evitar muchas enfermedades y situaciones adversas.

Fuentes de consulta.

Moscoso, D. y E. Moyano. (2009) “Deporte, salud y calidad de vida”

www.efdeportes.com. Consultado el 01 de junio de 2019. www.elfinanciero.com.mx. Consultado el 09 de junio de 2019. www.SEP.com.mx. Consultado el 17 de junio de 2019. www.OMS.com. Consultado el 25 de junio de

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