LEONEL GODOY NO ES UN POLÍTICO, ES UN POLICÍA: CRISTÓBAL ARIAS

COLUMNA BÚSQUEDA/POR ANDRÉS RESILLAS//

«Leonel Godoy Rangel no es un político, es un policía». Esa era la frase que continuamente repetía Cristóbal Arias Solís al referirse al ex gobernador de Michoacán en los años noventa.

Pero Cristóbal era ignorado. Godoy Rangel pertenecía al séquito predilecto del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y estaba gozando de las mieles de la luna; había sido ya en los ochenta su procurador de justicia y secretario de gobierno en Michoacán.

Después Cárdenas lo nombró secretario de Seguridad Pública en la Ciudad de México, era pues su hombre de confianza.

Pero el principio del fin con los Cárdenas lo tuvo Godoy Rangel cuando fue presidente del PRD a nivel nacional: en un consejo general, el ingeniero le presentó una propuesta de reforma partidaria que consistía en eliminar a todas las tribus que dominaban al interior.

Godoy Rangel recibió la propuesta de Cuauhtémoc, pero durante el Congreso Nacional fue convencido por los jefes de las tribus perredistas y les concedió lo que pidieron.

Fue una traición al hombre que lo había formado políticamente y que siempre lo tomó en cuenta. Cuauhtémoc entendió la traición y anunció su retiro del PRD. Godoy Rangel no esperaba una reacción tan virulenta del ingeniero y le suplicó que lo perdonara, pero era tarde.

Ese día Cuauhtémoc anunció ante todos los perredistas su decisión y Godoy Rangel, con lágrimas en los ojos la tuvo que aceptar. Sí, así, literal.

Desde entonces Godoy Rangel quedó fuera del círculo cardenista y comenzó a quedar solo. Fue gobernador de Michoacán y salió apestado de la entidad. Lo menos que le dijeron era que «había dejado un cohinero» y en banca rota al Estado.

Cristóbal Arias también renunció al PRD; políticamente quedó huérfano. En la banca, sin empleo ni ingresos. Unos pocos amigos lo siguieron. Su esposa Mary Ortega fue Fiscal de Violencia Intrafamiliar y ayudó para que la familia se mantuviera.

Esa marginación duró muchos años y la tuvieron que aguantar. Cristóbal quiso poner un partido y fracasó.

Ahora la situación es diferente. Cristóbal gracias a MORENA y a su amistad con Andrés Manuel López Obrador está otra vez en la palestra. Queda demostrado que la política es una rueda de la fortuna.

Y pasó lo insólito el domingo anterior. Cristóbal fue el personaje principal y Godoy Rangel tuvo que tragarse su orgullo y rendirle pleitesía a su ácerrimo enemigo. Ahí estaba. El soberbio y malencarado ex gobernador. Desparramando cinismo: «Yo no soy responsable de la quiebra de Michoacán», «Yo no tengo cuentas pendientes».

Ahora este personaje autoritario pertenece a la Cuarta Transformación. ¡El colmo!

Ver para creer.

Durante su informe, a Cristóbal le faltó una frase: «Leonel Godoy no es un político, es un policía».

Y tenía razón.

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