FISCALÍA ACUSA: FUE EL ESPOSO DE GABRIELA QUIEN LA ASESINÓ EN UN RESTAURANTE DE CAMELINAS

POR ANDRÉS RESILLAS//PRIMERA PARTE/

Eran las 7: 18 horas de la mañana del martes pasado cuando Gabriela P. llegó a su trabajo en el restaurante El Mil Amoles ubicado en la Avenida Camelinas 1900-c para iniciar sus actividades.

La joven de 27 años de edad subió poco más de un metro la cortina para entrar al expendio de comida; como todos los días, inició los preparativos; se quitó su sueter y estaba ordenando las mesas y sillas, cuando vio que una sombra entraba por la cortina semi abierta.

El sujeto vestía de obscuro. Traía en la cabeza una gorra de béisbol y una máscara que le cubría media cara, hasta los ojos. Así como guantes negros.

Cuando Gabriela vio de frente al hombre se alarmó y corrió hacia la cocina, ubicada al fondo, bajando unas escaleras; quería protegerse cerrando la puerta, pero no lo logró. El individuo la perseguía con un enorme cuchillo en la mano.

El sujeto se abalanzó sobre ella y forcejearon, pero el puñal comenzó a cortar la humanidad de Gabriela; ella cayó al piso y ahí el asesino terminó de matarla.

La zona más afectada del cuerpo de Gabriela fue el cuello. Todo el paquete vascular fue cortado, por lo que la sangre brotó abundantemente, según establece el dictamen de la necropsia.

Cuando el asesino vio que Gabriela estaba muerta, se incorporó y se dispuso a salir del restaurante; pisó la mancha hemática y dejó cinco huellas con su calzado.

Salió del local y a los pocos metros de haber avanzado se dio cuenta que la gorra de béisbol se le había caído de la cabeza; también se percató que en su camisa estaba una enorme mancha de sangre; su rostro también alcanzó a teñirse de rojo.

El asesino llegó a un vehículo que tenía cerca. Se cambió de camisa y regresó al restaurante por la gorra que se le cayó en el forcejeo con Gabriela.

El cuerpo de Gabriela registró en la necropsia un total de 50 heridas con arma blanca; los brazos, hombros y el cuello recibieron la mayoría de ellas. El asesino no dejó de atacarla hasta que se desangró completamente.

Una hora después, Yazmín, la prima de Gabriela, arribó al local. De inmediato se percató de cosas extrañas. La cortina estaba más subida de lo de costumbre; no había música, como todos los días; vio el desorden de sillas y mesas; llegó a la cocina y encontró el cuerpo de su familiar en un enorme charco de sangre. Pidió ayuda de inmediato.

Llegó la policía ministerial al lugar de los hechos e inició las investigaciones. Los agentes encontraron la bolsa de mano de Gabriela en cuyo interior estaba una identificación oficial a nombre de ella.

Comenzaron las llamadas telefónicas para ubicar a sus familiares. En las redes sociales también se diseminó la noticia del crimen.

Fue hasta las 10 de la mañana cuando Francisco I., esposo de Gabriela, recibió la primera llamada telefónica. Era de un religioso que conocía a la pareja. Le dijo que su mujer había sido atacada en el restaurante y que era algo muy grave, pues estaba muerta.

“No puede ser, eso no es cierto, Gabriela no puede estar muerta”, contestó un alarmado Francisco.

El religioso le dijo a Francisco que lo estaban requiriendo en la Fiscalía para la identificación del cuerpo de su esposa. Quedaron de verse en el cruce de la Calzada Juárez y Solidaridad.

El religioso llevó su auto y pasó por Francisco, pero poco antes de llegar a la Fiscalía, éste no pudo más y explotó en llanto. Se detuvieron. Los telefonazos seguían. El religioso le explicó a la policía que estaban cerca, en una gasolinera y que Francisco estaba muy mal emocionalmente.

Llegaron policías y acompañaron a los hombres a la Fiscalía. Ya los padres de Gabriela la habían identificado en el Semefo.

Francisco fue interrogado por el Ministerio Público. Estaba muy nervioso. Lloraba a ratos. Minutos después no aguantó más y explotó. Dijo que el dolor era demasiado y que narraría cómo sucedieron los hechos, por lo que empezó a auto incriminarse.

El agente del Ministerio Público paró la entrevista y notificó a sus superiores lo que estaba pasando con Francisco. Solicitaron la presencia de un abogado defensor público.

También en la Fiscalía se percataron que Francisco tenía varias escoriaciones en los brazos y una mancha de sangre en uno de sus oídos. Le tomaron una muestra para analizarla, pues la oreja no presentaba herida.

En la escena del crimen los policías seguían con las investigaciones. Se percataron que tanto al interior como en el exterior del restaurante había cámaras de video vigilancia. También en los comercios contiguos había más y todas estaban activas.

Los investigadores solicitaron los videos: ahí se pudo apreciar cómo sucedieron los hechos. La llegada y regreso del asesino, así como la forma en que ultimó a Gabriela.

Pero el video más importante era donde el asesino apareció sin gorra, mostrando gran parte de su cabeza.

En la audiencia ante el Juez, la Fiscal, Guadalupe Gochi, presentó una fotografía tomada del video donde se aprecia al asesino en dos planos, uno con gorra y otra sin ella. Señaló que el físico de  Francisco era muy parecido al de las fotos.

También la Fiscal informó que los padres de Gabriela sabía que Francisco la había amenazado de muerte con anterioridad y que tenían dos meses de separados.

Que Gabriela vivía otra vez en la casa paterna junto con su hija de seis años y que el conflicto con Francisco ya era tan grave que había solicitado una orden de restricción para que no se acercara tanto a su hija como a su nieta.

Con todos estos elementos de prueba, luego de formular la imputación, la Fiscalía pidió al juez que se vinculara a proceso judicial a Francisco por el delito de Feminicidio, en agravio de Gabriela.

Francisco no quiso responder a las acusaciones y aconsejado por su defensor, pidió el término constitucional de 72 horas para que se le definiera su situación jurídica.

En la audiencia estuvieron presentes los padres de Gabriela, quienes se harán cargo de su nieta.

A Francisco nadie de sus familiares lo acompañó. Se le vio tranquilo e incluso observó detenidamente las fotos en la carpeta de investigación de la forma en que quedó el cadáver de Gabriela…

 

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