OPINIÓN. MORENA EN SU ENCRUCIJADA. Por el profr. Juan Pérez Medina. (CUT-MICHOACAN)

Ayer fue domingo 7. Ayer morena celebró una sesión más de su Consejo Nacional. Los acuerdos allí logrados son de singular importancia porque abonan a la certidumbre en torno al proceso de renovación nacional de sus estructuras de dirección y, además, en cuanto a lograr que el Instituto Nacional de Formación Política del partido finalmente comience a andar de manera formal a nivel nacional y se instituya con base a lo establecido en el V Congreso Nacional, en cuanto a la parte de las prerrogativas a utilizar para llevar a cabo la labor más importante en este momento para la Cuarta Transformación que lleva a cabo el Presidente.

Pero la Sesión del Consejo Nacional dejó ver también las contradicciones internas que subyacen en su interior y que el día de ayer afloraron, dejando a la vista que Morena no es monolítico y que existen fuerzas que, si bien son del partido, no son coincidentes en la forma de conducción o en las maneras de acometer los actuales retos, entre ellos el de lograr su consolidación.

Yeidkol Polevski, al final de la sesión del ya mencionado Consejo, aseveró que los acuerdos ahí alcanzados podrían carecer de legalidad estatutaria, por lo que al final acabarían siendo nulos, en una clara oposición a lo acordado. De hecho, ha sido la propia Yeidkol Polevski, presidenta nacional, la gran perdedora en el Consejo Nacional; pues además de que sus propuestas no prosperaron, también sufrió la destitución de su representante ante el INE; eso explica sus declaraciones posteriores, donde deja entrever que hará lo posible para no cumplir a cabalidad con los acuerdos alcanzados, buscando artimañas jurídicas para anular el revés obtenido.

La lucha por la sucesión en Morena, que ya tiene varios meses y que está conectada a la sucesión del 2024 se ha intensificado y, aunque es algo que debe preocupar a todos los militantes, es una enorme oportunidad para lograr que finalmente las fuerzas pasivas de los militantes cambien el panorama y se dé pasó a la consolidación de un partido político vivo, actuante, protagónico, de principios éticos fuertes, donde se respete a los militantes, se observe congruencia entre su decir y hacer de parte de todos y esto se exprese en sus instancias para bien de todo el país.

Es hora de que cada uno de los miembros y simpatizantes de morena actúen y se expresen en torno a lo que Morena debe ser y hacer. Estamos en un momento crucial que no admite medias tintas ni simulaciones de ningún tipo que nos hagan retroceder a lo que son los partidos del viejo régimen.

Estamos en el momento de poner orden entre nosotros y de que los militantes asuman la conducción colectiva del partido y sometan a los personajes y grupos retrógradas que no acaban de entender que Morena no es un partido del sistema político electoral clásico y que habrá de caminar en senderos diferentes, en lo no andado, sin importar que con ello corramos riesgos de equivocarnos; finalmente esto es mejor que acabar en la cesta de la historia junto con el PRIANRD y secuaces.

Porque morena debe ser un partido de ciudadanos de izquierda, comprometidos con las causas nacionales y, en particular con los trabajadores y trabajadoras y sus familias más pobres de este país. Lo que implica la lucha en contra de la hegemonía del mercado y por el rescate de los bienes públicos y de la vida pública nacional, generando y estimulando esfuerzos para estimular y fortalecer formas organizativas y asociativas para la producción y el comercio alternativas, que impliquen la acción colectiva e identitaria de comunidades y pueblos. Se trata de cultivar nuevas actitudes en torno a nuestras responsabilidades. Abandonar el concepto neoliberal del individualismo de éxito y consumo de marcas y sumergirnos en la colaboración, cooperación y acción solidaria en cualquier espacio, incluyendo el ámbito internacional de vinculación con los pueblos y fortalecer la educación, la ciencia y la cultura en todas sus dimensiones y en el vasto territorio nacional.

Para ello Morena debe hacerse diferente. No caben aquí las ambiciones personales. No se justifica que se lleven a cabo actos de simulación que no son otra cosa que acciones electorales anticipadas. No se justifica la integración de casas de enlace que en realidad son el montaje de una estructura de campaña en torno a intereses mezquinos y ajenos a la militancia y al interés general de los michoacanos.

Morena debe construirse de otra manera. Desde abajo y con los de abajo y con el auspicio y la observancia de sus principios y objetivos que deben orientar nuestra conducta y acción política. Con la gente todo, nada sin ella. Los militantes de este partido deben crear más que imitar las prácticas que los partidos del régimen han hecho. Debe deslindarse de ellas y, por lo tanto, de aquellos que las recrean en las narices de los militantes.

Es menester construir la unidad al interior y hacia el pueblo desde otra perspectiva en donde reine la acción ética de la actividad política. No demos pasos a las simulaciones y avancemos hacia la consolidación de un partido fuerte, solido en principios y claro en sus definiciones. Un partido de militantes y no de caudillos y mucho menos que recree en su interior a su “clase política” que lo pierda.

Lo ocurrido ayer en el Consejo Nacional de Morena, aparte de anunciar la debacle de la actual presidenta nacional, es la afirmación de un partido diverso y con diferentes visiones en torno a lo que debe ser y para lo que debe servir. Estás contradicciones expresadas hoy en el máximo órgano después del Congreso Nacional, están en franco movimiento en todas sus instancias del territorio nacional expresándose de distintas formas y acercándonos a definiciones importantes.

En la entidad, Morena debe asumir un nuevo rol y para ello se requiere la construcción de una nueva hegemonía en el partido que apueste por la consolidación de un verdadero partido de masas, políticamente de izquierda, respetuoso de sus principios y objetivos, actuante, protagónico y lo más horizontal posible. Sólo así podrá convertirse en un partido nuevo. Es un partido así el que necesitamos y no uno en donde se vaya por “los huesos” y las prerrogativas. Lamentable sería que esta fuera la fuerza que lo moviera.

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