LIBRE EXPRESIÓN…AUDITORÍA SUPERIOR: MÁS DE LO MISMO Por: Carlos Alberto Monge Montaño.

REDACCIÓN

“En política, si las cosas no cambian, es porque siguen igual”. Filósofo de Güémez. Personaje mexicano que se dice vivió alrededor de 1800.

La Auditoría Superior del Congreso de Michoacán se caracteriza porque prácticamente ha resultado inútil en toda su existencia. Parece un pastel que se reparten los partidos políticos representados en el poder legislativo para colocar a sus parientes, amigos y/o compadres, donde jamás ha habido un interés real, por ejemplo, para profesionalizar un trabajo que debería abonar a la transparencia en el manejo de los recursos públicos y por ende, a la rendición de cuentas.

Pero no, ante los nulos resultados pese a desafortunadas administraciones estatales que acumulan cualquier cantidad de sospechas, simplemente no ha pasado nada. Año tras año se cuestionan las Cuentas Públicas, incluso se han reprobado, se hacen observaciones por presuntas irregularidades y al final… nada.

Hace unas semanas la Septuagésima Cuarta Legislatura local tuvo oportunidad de darle una nueva fisionomía a la maltrecha e inoperante Auditoría estatal, pero optaron por mantenerla prácticamente igual, así que no tendrá un servicio civil de carrera, es decir, no hubo el ánimo de profesionalizarla y darle mayores elementos de autonomía para que realmente empiece a funcionar.

Semejante escenario descarta cualquier esperanza de que la elección de un nuevo Auditor Superior abone de manera contundente a que la rendición de cuentas mejore sustantivamente. Peor aún, la lista de los 16 aspirantes está plagada de funcionarios y militantes de diversos partidos políticos, lo cual obliga a concluir, que pese a la presencia de algunos candidatos con trayectorias más ciudadanas, la decisión recaerá en quien garantice ventajas a alguno de los grupos de poder que están en la rebatinga.

Claro, como ya sucedió con la Fiscalía General del Estado, a donde llegó Adrián López Solís, amigo y ex empleado del actual Ejecutivo estatal, Silvano Aureoles Conejo, resulta bastante probable que con sus oficios políticos logre convencer y/o negociar con los suficientes legisladores para imponer a otro de sus cercanos, como su actual jefa regional de Lázaro Cárdenas, Silvia Estrada Esquivel, por citar sólo un caso.

Recordará usted estimado lector que legisladores de varios institutos políticos se desgarraron las vestiduras para señalar que no dejarían pasar a López Solís porque sería un “fiscal carnal”… pero finalmente los convencieron, a grado tal, que ocasionó acusaciones entre partidos e integrantes del mismo partido, culpándose de haberse dejado “convencer” por Aureoles Conejo.

La política y el poder son pragmáticos. Eso no se debe perder de vista. Así que si la Auditoría se mantiene prácticamente igual que como ha funcionado a lo largo de su desafortunada trayectoria, es obligado concluir que la elección del próximo auditor superior será en las mismas condiciones de antaño. Es decir, el grupo de poder que logre imponer sus condiciones decidirá quién es y claro está que independientemente de cómo se llame el que gobierne, tratará de dejar a alguno de sus alfiles para que le cuide las espaldas cuando deje la administración estatal, y justo en esa circunstancia se encuentra Silvano Aureoles Conejo.

Así que seguramente operará con lo que esté a su alcance para ganarle otra vez a sus presuntos opositores, ahora el control de la Auditoría Superior de Michoacán. Y es que pese a su pobre desempeño, más vale tenerla bajo control, que dejarla en manos de la oposición.

En conclusión, para que la rendición de cuentas sea una realidad, aún falta un larguísimo camino por recorrer. Lástima.

Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias. cmongem@hotmail.com

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