OPINIÓN. ¿QUIÉNES DIVIDEN Y NOS ALEJAN DEL PARTIDO (MORENA) QUE QUEREMOS? Por Juan Pérez Medina

Habemos muchos compañeros que queremos un partido diferente, alternativo y protagónico. Queremos dejar de ser un partido de masas para convertirnos en un partido de militantes. Se trata de hacer un partido desde abajo, con los de abajo y, sobre todo, por los de abajo.

No necesitamos un partido político que haga política desde la clase política; es decir, que tenga a la formalidad de los militantes bajo sus determinaciones, con arreglos que no son construidos por todos a los que el partido les pertenece. He escuchado a nuestro dirigente estatal decir en varios lugares que el partido es de todos, pero solo hay algunos que toman determinaciones.

Digamos que en morena existe una estructura que recrea la verticalidad de los partidos del sistema: los jefes arriba (y bien arriba), y los subalternos abajo (y bien abajo). De lo que se trata es invertir la actual pirámide con la que funciona actualmente morena, con una base amplia que carga sobre de sí a una cúspide muy pequeña y privilegiada. Los primeros duermen en su pasividad, los segundos actúan en su nombre, para bien o para mal.

Como dije al comienzo de esta disertación, se trata de hacer un partido diferente, donde la pirámide comience a invertirse y esto sólo será posible sin el partido da la oportunidad de que lo sea. Apele a sus principios y los haga valer instituyendo la democracia en su seno. El buen juez por su casa empieza. No se trata de democratizar el gobierno y la vida nacional, con una herramienta que no aplica la democracia. Es indispensable que los militantes asuman también esta consigna y dejen de ser utilizados por unos y otros a cada momento y desilusionados también, o llenos de enojo por las cosas que pasan entre nosotros.

Al igual que lo dice el presidente Andrés Manuel López Obrador, en el sentido que, para acabar con la corrupción, “la casa se debe barrer de arriba para abajo”; es decir: de los puestos más altos hacia los puestos de abajo, creo que en morena debe pasar lo mismo: hay que barrer la antidemocracia de arriba para abajo y dejar que el partido emerja desde sus cimientes.

La democracia es esencial para generar bienestar entre nosotros y una cultura cívica que nos garantice el pleno ejercicio de nuestros derechos y obligaciones. Es hora de intentar hacer de morena el partido que la izquierda necesita; sin golpes bajos, imposiciones y acuerdos a trasmano. Nos toca a todos y la hora se acerca con el proceso de renovación de sus estructuras, desde el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), hasta los Comités Ejecutivos Municipales (CEM), pasando por los Comités Ejecutivos Estatales (CEE).

Para ello, desde ahora debemos fortalecer las tareas de la unidad interna, tratando de generar un ambiente de confianza entre nosotros que abonen a la participación de nuestros compañeros. Para empezar, el proceso de renovación es de la militancia; por lo que morena debería trasparentar el padrón de afiliados existente. No se trata de que pueda buscarme en él, sino de que pueda conocer el numero de afiliados por sección electoral, municipio y la entidad. El riesgo de que sea utilizado de forma inadecuada por los oportunistas que tenemos (y vaya que los hay), debe correrse y hacer que el día de las asambleas electivas, todos sepan cuantos pueden llegar y quienes finalmente llegaron. El padrón debe publicarse, por ejemplo, 48 horas antes de las asambleas. Eso dará confianza a los militantes de que no hay rasurado o trampas que luego inciden en los resultados de las asambleas.

También deben atenderse las campañas a cargos de elección que de manera tempranera se están desarrollando. Por principio de cuentas, debe detenerse la campaña que vienen realizando algunos representantes populares y funcionarios públicos; mucho menos se debe permitir que en su ambición personal, utilicen los recursos que tienen a su mano para promoverse. Deben dedicarse a sus funciones y no a hacerse promoción como hoy está sucediendo.

Es vergonzoso que de manera cotidiana se denuncie a los actuales funcionarios del bienestar por utilizar los programas federales para provecho personal. A donde uno va existen las denuncias y se corren las voces acerca de la forma en que lo hacen. El puro estilo priista que hemos combatido siempre.

Por la entidad andan personeros de algún senador o diputado o presidente municipal, formando estructura e, incluso, comprometiendo cargos a priori. Lo hacen porque saben que el señalado por su dedo autoritario, trabajará por su proyecto a sabiendas que de ganar, tiene un puesto amarrado. Y la corrupción se extiende. No hay nada aún, pero como en la fábula de” La lechera” de Esopo, ya estamos haciendo cuentas alegres.

Es indispensable que esto se detenga. Que el próximo consejo le ponga un hasta aquí a este tipo de prácticas. En morena no hay candidatos todavía y quien lo quiera ser debe trabajar primero para contribuir a fortalecer el partido. Primero el partido y después el proceso de selección de candidatos. Los que andan ya en estas instancias deben ser llamados y advertidos acerca de que esta no es la forma y que pudieran ser sancionados. Si no lo hace el partido, podría ser motivo para que algún militante sí se encargue.

La promoción de candidaturas anticipadas no le conviene al partido porque lo dividen. Hacen que varios militantes tomen partido y eso genera de antemano dispersión de la fuerza y confrontaciones internas. Es mucho mejor que avancemos ahora hacia la consolidación de morena como fuerza política en la entidad. Necesitamos un comité estatal comprometido con el cambio, con la 4ª. Transformación y, sobre todo, con la democracia interna y protagónica. Hay que crear estructuras con la gente; generar las asambleas municipales y distritales donde la gente discuta, no sus ideas, sino aquellas que devienen de la discusión y acuerdo de su comité de protagonistas (léase la palabra). Si tenemos un partido vivo y actuante, serán los militantes y la gente misma la que lo habrá de conducir y, con ello, se limitarán las prácticas autoritarias y se subordinarán las jerarquías.

Abandonemos las promociones personales y avancemos hacia la constitución del partido en la entidad, que haga las cosas diferentes, que sea verdaderamente de izquierda y que deje de lado a aquellos que están aquí porque se sueñan funcionarios o representantes populares. No están negados esos sueños, pero dejemos que los militantes hagan la tarea y entonces, con su opinión y fuerza, saldrán los mejores y, esos, no son de la clásica clase política.

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