JOVEN DROGADO NO PUDO DEFENDERSE EN AUDIENCIA ORAL; JUEZ LO ENVÍA A REHABILITACIÓN

REDACCIÓN

Juan G. no sabía donde estaba. El consumo del cristal o metanfetamina lo tenía ausente de la realidad.

Hacía ocho horas que la Policía Municipal de Pátzcuaro lo detuvo totalmente drogado. Lo canalizaron al Ministerio Público y éste a su vez lo puso a disposición de un juez de control.

Se le tenía que definir su situación jurídica, pero Juan G. no respondía. Estaba totalmente drogado y en la audiencia oral la juez lo miraba fijamente.

Ella observó que este joven de 22 años de edad no estaba en facultades de enfrentar su situación ante la ley.

Pese a que lo asistía un Defensor Público, Juan G. estaba tan ausente que decía incoherencias.

Se tuvo que suspender la audiencia y la juez ordenó se le canalizara a un centro de rehabilitación en la ciudad de Pátzcuaro. Días más adelante se le fincarían responsabilidades jurídicas.

Hoy, a tres meses de ocurrido el incidente, otra vez Juan G. enfrenta el delito de narcomenudeo. El pasado 30 de marzo lo detuvo la policía en la comunidad de Cuanajo, municipio de Pátzcuaro.

Según el parte policial homologado, los agentes le encontraron en uno de los bolsillos de su pantalón 30 pequeños envoltorios con una sustancia granulosa que al parecer era metanfetamina o conocida en la calle como cristal.

Ya son dos juicios que enfrenta Juan G. por narcomenudeo. Hoy se le vio de mejor semblante, pero dicen que sigue consumiendo drogas.

El juez lo vinculó a proceso y lo dejó libre, con la condición de que cada mes se presente a firmar en la Unidad de Medidas Cautelares.

Sin embargo, el juez le advirtió que de no cumplir con su asistencia a la Unidad, se le podría imponer la medida de prisión preventiva, pues ha tenido conductas negativas como el de dar un domicilio falso y tratar de huir cuando lo requirieron los agentes policiacos.

Los abogados dicen que es un cuento de nunca acabar.

«Los dejan libres, y ellos ya saben que mientras no los detengan comercializando las drogas podrán evadir la prisión. Son jóvenes sumidos en la droga más potente y destructiva que se tengan memoria. El cristal, los deja como «muertos vivientes».

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