SE MOVILIZAN COMUNIDADES DE ACUITZIO-VILLA MADERO ANTE SECUESTROS; EL CASO DE ALBERTO

POR ANDRÉS RESILLAS

Alberto pagó 300 mil pesos por su vida. Bueno, eso dijo su familia que vive en el municipio de Acuitzio del Canje.

Se trata de otro productor de aguacate que no sólo fue acosado por la delincuencia, sino que lo levantaron.

Alberto tiene su familia en Acuitzio. Su rancho está en plena sierra boscosa de este municipio dotado de una naturaleza rica en maderas y agua.

El secuestro de Alberto duró varios días. La banda que lo plagió estuvo vigilándolo por mucho tiempo. Sabían que en aquellas fechas estaba vendiendo la cosecha de aguacate y que recibiría varios millones de pesos.

La familia de este productor no aguantó la presión de los criminales y cedió a sus exigencias luego de intensas negociaciones. Lo cierto es que el pago de la cosecha no se había realizado, sino que estaba para pagarse a plazos.

Los secuestradores pidieron varios millones de pesos por la vida de Alberto: pero no los tenía en sus manos. Menos sus familiares: hermanos, padres, esposa u otros parientes.

Conforme avanzaron los días el monto del rescate fue bajando. Ello en medio de improperios y fuertes discusiones con los delincuentes. A ciencia cierta no se sabe en cuánto quedó. La única cantidad que se mencionó fue de 300 mil pesos.

Las comunidades rurales de Acuitzio-Villa Madero supieron de la desaparición de Alberto. Era ya el segundo secuestro en menos de 15 días.

Campesinos, huerteros y dueños de ranchos decidieron reunirse para tratar de ayudar a la familia de la víctima y lo buscaron por toda la zona.

También acordaron instalar retenes para bloquear y detectar los movimientos de los delincuentes.

Estaban seguros que la inmensa sierra de la región servía de refugio a los maleantes.

Ahí comenzó una incipiente organización.

Pero los habitantes no lograron dar con el paradero de Alberto, quien fue liberado luego de que se entregó el rescate.

Después vinieron otros dos plagios. La alarma se propagó por toda la región y decidieron exigirle al Gobierno del Estado que parara la ola de inseguridad y terror.

El subdirector de la Secretaría de Seguridad Pública, Carlos Gómez Arrieta, visitó la zona y habló con los representantes y vecinos de las comunidades. Se tomaron acuerdos para empezar a trabajar.

El gobierno comenzó a vigilar la zona; realizó recorridos por las carreteras y algunos caminos vecinales, pero poco a poco fue abandonando otra vez la región.

Ahí fue cuando los ciudadanos se dieron cuenta que estaban solos. Que si no hacían algo por cuenta propia, seguirían los plagios.

Ahora ya están organizados. Poco a poco se van haciendo de las herramientas necesarias para coordinarse. Por ejemplo: ante la falta de cobertura de una red telefónica, se está construyendo un circuito de radio.

Ya existen brigadas que vigilan los caminos y se establecen retenes para mantener la seguridad en los alrededores de las comunidades.

Ahí van.

Lo malo es que todos los secuestros siguen impunes. Los delincuentes están escondidos esperando que se enfríe la zona, luego de los levantones de varios productores.

 

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