A DOS AÑOS, ARANTEPACUA NO PERDONA; “LOS ASESINOS SIGUEN EN EL GOBIERNO”

POR ANDRÉS RESILLAS/FOTOS DE CHRISTIAN MALLARINI

Nadie de Arantepacua imaginó que la disputa territorial con Capacuaro fuera a tener consecuencias para toda la vida de esta comunidad.

Un grupo de comuneros habían viajado en autobús a Morelia para exigir el fin del conflicto territorial, pero no sabían que el momento, era el equivocado. La Policía Michoacán estaba frenando el robo de autobuses por parte de normalistas y creyeron que eran los mismos.

Los comuneros fueron bajados del autobús con violencia por parte de los policías.

Cuando en el pueblo se supo de su detención, los habitantes comenzaron a secuestrar vehículo de gobierno y de empresas comerciales. Ese fue el motivo para que la Policía Michoacán llegara a Arantepacua y comenzara la represión.

Los indígenas estaban indignados y los recibieron con un reto de enfrentamiento. Pero la lucha era desigual. Los machetes eran de los campesinos y las armas de fuego del gobierno.

El saldo fue doloroso. Cuatro indígenas muertos, un policía también; y el allanamiento brutal del pueblo por parte de policías y militares.

La herida sigue abierta. El odio está presente. Para los periodistas que acudieron al enfrentamiento las imágenes son imborrables.

La última vez que entrevisté a comuneros de Arantepacua se les llenaba la cara de rencor cuando hablaban del gobierno.

“Los asesinos siguen en el gobierno”, me contestaron.

Ahí entendí que Arantepacua no perdona. Que sus muertos los tienen presentes y que nunca dejarán de reclamar justicia.

La herida sigue abierta. El odio está presente. Para los periodistas que acudieron al enfrentamiento las imágenes son imborrables.

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