OPINIÓN. UNA REFORMA ENERGÉTICA INEXISTENTE. Por Teresa Da Cunha Lopes

Una política energética coherente debería tener dos ejes . El primero con vistas a afrontar  el desafío del cambio climático al limitar drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero. Luego, permitir  diversificar las fuentes de producción de electricidad, a fin de reducir nuestra dependencia del petróleo y del carbón. Ninguno de estos dos objetivos está contemplado como prioridad para este sexenio.

Dos sectores demuestran mi afirmación: la ausencia de un plan energético para la vivienda. El olvido del hidrógeno como fuente alternativa de producción de energía para el sector industrial, para el transporte y para “democratizar “ el acceso a la energía en las zonas de acceso remoto.

En materia energética los gobiernos pueden actuar en muchos frentes. De estos, la reducción del consumo de energía es lo más importante. Al concentrar nuestra atención en el tráfico vehicular y en la producción industrial, olvidamos que los edificios representan el 45% del consumo  y el 19% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Ahora bien, esto es un dato ausente de la planificación del gobierno. La trayectoria planificada del gobierno no  prevé una erradicación del «colador» de energía que es el sector vivienda  ni  en ninguno punto habla de la urgente necesidad de viviendas de bajo consumo de energía. Así, y en consecuencia, los dispositivos actuales, a veces imprecisos, a menudo inadecuados, casi siempre mudos sobre esta cuestión fundamental no permiten pensar la renovación,  con la necesaria  rapidez,  del parque habitacional dirigido a cumplir con la reducción obligatoria del consumo habitacional y la eliminación de emisiones contaminantes por el parque residencial existente. Sin embargo, sin una reducción drástica del consumo en los edificios, cualquier debate sobre las perspectivas energéticas de México es irrelevante.

Por otro lado, nos encontramos ante lo que sólo puedo llamar (a la “Ágatha Christie”)”El caso del hidrógeno olvidado”.

El elemento más abundante del universo, el hidrógeno, es un recurso energético comúnmente utilizado en el sector industrial en forma gaseosa o líquida. Puede producirse utilizando energías renovables que tienen  la particularidad de ser fácilmente almacenables: características que lo convierten hoy en un activo para nuestra transición energética.Activo, totalmente olvidado en México.

Incluso si se trata de una tecnología que aún es un poco cara, todos los expertos  esperan que el uso del hidrógeno aumente en todo el mundo en los próximos años, en particular en los sectores de la energía para la producción industrial y el transporte,

“Ansioso “por perder otra oportunidad económica y ambiental, el gobierno mexicano  ha “decidido” no formalizar el lugar que el hidrógeno ocupará en el  panorama energético mexicano  en los próximos

En los antípodas de la política energética mexicana, el gobierno francés ha puesto en marcha un plan nacional para el desarrollo del  Hidrógeno como instrumento para una política “verde” en  el sector del transporte.

El gobierno Macron pretende que el hidrógeno sea utilizado para mejorar la huella de carbono catastrófica del sector del transporte (por carretera, pero también por ferrocarril y por río). El plan nacional francés de hidrógeno  contempla el despliegue de 100 estaciones de carga para vehículos de hidrógeno para 2023 (contra veinte hoy). Esta medida tiene como objetivo estimular las ventas de vehículos de celdas de combustible eléctrico para alcanzar una flota de 5,000 unidades en circulación, aún para 2023. Un objetivo a más largo plazo es construir una flota nacional de vehículos comerciales ligeros de hidrógeno de 20,000 a 50,000 unidades, alimentados por una red de 400 a 1,000 estaciones de carga, para 2028.

Pero, esta no es la única medida para un plan energético de uso del hidrógeno como fuente alternativa de producción de energía . El gobierno francés quiere que este objetivo se logre mediante el uso de la electrólisis del agua, una técnica que consiste en descomponer las moléculas de agua en hidrógeno utilizando una corriente eléctrica. Esta técnica permitiría valorar el excedente de electricidad renovable producida durante períodos de bajo consumo. Para tal, el gobierno de Macron anunció que parte de los fondos movilizados para el plan de hidrógeno se utilizarán para desplegar electrolizadores. En un inicio, estos electrolizadores se colocarán cerca de pequeños sitios industriales, que ya consumen hidrógeno. El objetivo es hacer que estas instalaciones sean rápidamente rentables y permitir que estas plantas industriales se muevan hacia el autoconsumo (democratizador) de hidrógeno.

Este es un plan nacional modelo del cual podríamos retirar lecciones, en vez de quedar atados a la obsesión del “petróleo/carbono” que parece ser el paradigma vigente de las autoridades mexicanas del sector energético, paradigma que va contra los principios adaptados internacionalmente para la transición energética pero que parece una mala copia de la política energética de Trump disfrazada con una narrativa de nostalgia  “nacionalista” cardenista.

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