ARTÍCULO DE OPINIÓN: ¡COMO DIJO LA MONJITA!… Por Efraín Barrera

Por Efraín Barrera

A seis meses de la elección tengo la fundada sospecha que algunos todavía no han podido recomponer el camino y no han definido con certeza la ruta que tomaran después de la hecatombe electoral del primero de julio del año pasado, que trunco sueños y colapso metas de muchos. El liderazgo del actual presidente rebasó las fronteras de morena y dejó un número incuantificable de damnificados en otros partidos políticos.

La llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la república, no fue fortuita pero tampoco producto de la organización de los partidos que lo postularon; ninguno de las organizaciones políticas que lo apoyaron ( ni separados ni juntos) contaban con estructura territorial para ganar una elección presidencial.

Fue un fenómeno muy parecido al de 1988 solo que con un entorno político más pragmatizado por coaliciones agridulces legales y de facto, López Obrador con sus tablas supo sacar raja a cada circunstancia o desatino de los rivales tanto que en todo momento estuvo marcando agenda.

Otro elemento de apoyo para AMLO fue (y sigue siendo) que México ya cuenta con una sociedad más informada y organizada, que obligó al gobierno peñanietista (y sin duda ahora obligará a otros) a sentarse a negociar y ceder contra su voluntad.

Un movimiento social que próspero gracias a la gran tenacidad del ahora presidente que supo interpretar el sentimiento popular e indudablemente capitalizar los mayúsculos errores de los contrincantes, a grado tal que pudo purificar almas y hasta resucitar muertos. Circunstancia muy bien aprovechada por oportunistas del tamaño de Bartlett y Gómez Urrutia, entre otros, que astutamente se colgaron de la solapa de AMLO.

Las candidaturas independientes no pudieron despegar; la misma reforma electoral que les dio vida, limita por mucho su margen de maniobra; pareciera que su creación obedece más a un señuelo que a una posibilidad real de entregarles el poder a los ciudadanos sin partido. La imposibilidad de cumplir con los requisitos permite que los institutos políticos con registro hasta ahora sigan llevando mano, y, mientras no sufra reformas la ley electoral, pasará lo mismo en el 2021.

El experimento de Alfonso Martínez en Morelia y del bronco en Nuevo León no fue mas que un espejismo que distó mucho de convertirse en norma; si bien fueron triunfos inéditos montados en esa nueva figura, lo que sucedió fue que la gente voto por el candidato más carismático a sabiendas que no eran independientes, lo que permitió que llegaran al poder solo para terminar con esa falsa expectativa de quienes creyeron que por esa vía incursionarían en ligas mayores (gobernaron muy mal).

Esta nueva realidad no ha sido asimilada aun por aquellos que añoran los tiempos de vacas gordas, que desde la comodidad del poder público gozaron de insultantes riquezas e impunidad, parece que ahora con el nuevo presidente eso se acabó, sin embargo la persistente postura de Andrés Manuel de perdonar piadosamente todo lo que huela a pasado deja un vestigio de insatisfacción a quienes exigimos se castigue a los corruptos que tanto daño le hicieron al país que parece que se irán tan campantes. Los mexicanos estamos ávidos de justicia.

Lo irónico de esta trama política es que el perdón parece que no aplica para el gobernador de Michoacán a quien parece no medirlo con la misma vara y los desaires y desencuentros se hacen cada vez más evidentes, no hay que olvidar que en política las formas son fondo, evidentemente las cosas no andan bien y parece que este asunto va más allá del tema magisterial y quien está perdiendo es Michoacán. Ese episodio a los michoacanos nos suena.

Es conocido que el problema de los maestros se vino agudizando desde hace por lo menos 3 sexenios; se firmaron cualquier cantidad de minutas, se crearon plazas indebidamente, muchas se vendieron al mejor postor y se otorgaron beneficios extraordinarios a líderes sindicales que se les permitió cualquier exceso a cambio de gobernabilidad, por lo que es una falacia que este problema haya sido generado por el actual gobernador, que si bien como autoridad tiene la obligación de buscar soluciones.

El problema ha crecido como bola de nieve hasta que se convirtió en bomba de tiempo que, para desgracia de Silvano, le estalló; se ha dicho mil veces que las finanzas en Michoacán están colapsadas como consecuencia de las corruptelas de funcionarios públicos, pero no se habla del botín que se llevan los sindicatos en cada negociación que también impacta donde mismo; algunas empresas también son expertas en alterar facturas muchas de las cuales sirven para encubrir hurtos y no se sabe de algún líder sindical o empresario acusado de corrupción en Michoacán.

 

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