OPINIÓN. LA MALA ADMINISTRACIÓN ECONÓMICA DEL GOBIERNO ESTATAL. Por Juan Pérez Medina

En los últimos años el gobierno de Michoacán incrementó su gasto en las áreas correspondientes a la seguridad pública y procuración de justicia. Si bien el presupuesto no ha crecido en términos nominales; esto ha sido porque los rubros en materia de educación y salud se ha deteriorado y están francamente a la baja, cuando representan el porcentaje más alto de todo el presupuesto estatal.

Lo anterior explica por qué los trabajadores de estos dos sectores sean los que presentan mayores problemas, lleven a cabo permanentes protestas y movilizaciones y mantengan una exigencia que no cesa. Mientras que en Salud el 2015 el presupuesto fue de más de 7 mil 140 millones de pesos, en 2018, el gasto programado fue de apenas 4 mil 579 millones, generándose una disminución de más de 2 mil millones 500 mil pesos, lo que explica la falta de personal, equipo y medicamentos en clínicas y hospitales y los adeudos permanentes de los salarios y prestaciones de los trabajadores.

En el caso del sector educativo, “no se cantan tan mal las rancheras” desde que Silvano llegó el presupuesto se ha mantenido sin cambios significativos. Mientras que en 2015 éste alcanzó los 24 mil 500 millones, al siguiente año tuvo una caída de más de 3 mil millones, al colocarse en 20 mil 989 millones, para alcanzar una pírrica recuperación en 2018 de apenas mil millones de pesos con respecto a 2016, para alcanzar los 21 989 millones 777 mil, 940 pesos.

Esta reducción explica el no pago de los bonos pendientes a los trabajadores estatales, los adeudos por concepto de prestaciones por “gastos funerarios” y los adeudos a profesores jubilados por concepto del pago de su seguro colectivo, que la aseguradora de Metlife no hace porque hace años que el gobierno estatal dejó de entregar las aportaciones de los trabajadores y, con ello dejó a los jubilados sin sus ahorros derivados del cobro de ese seguro.

Para justificar la represión y el robo de lo ya devengado por los trabajadores de la educación estatales, no deja de afirmar y mal informar que la deuda estatal es responsabilidad de los maestros de la CNTE, que ha sido su ambición económica lo que ha hecho que el estado esté en banca rota, con una deuda de más de su propio presupuesto.

Lo cierto es que el nivel de corrupción, de opacidad, de impunidad y desorden administrativo es tal alto que ha generado estos severos desajustes económicos que ya hacen ingobernable la entidad en materia económica. Mientras que los diputados nos atracaban con más de 400 cientos mil pesos mensuales, a los docentes se les negaban los bonos que les correspondían, dizque por “no tener llenadera”.

En 1988, con la llegada de Salinas de Gortari, se inauguraron los famosos topes salariales. En enero de cada año, nos enterábamos del incremento salarial que tendríamos, al conocer el que obtenían los trabajadores de la UNAM. Las luchas por romper el tope salarial, siempre encontró en los gobiernos en turno una férrea negativa que nos llevó a la pérdida paulatina del poder adquisitivo del salario. Entonces fue que se optó por aceptar los famosos bonos en lugar a un incremento directo al salario, que repercutiera en nuestras prestaciones de fin de año. Así fue cómo la CNTE en Michoacán logró atemperar un poco la fortaleza del ya de por sí menguado salario. La lucha por mejorar el poder adquisitivo del salario mediante bonos que repartidos a lo largo del año servían para que los trabajadores de la educación hicieran frente a sus necesidades económicas contraídas, resarciendo deudas y adquiriendo algunas cosas de uso básico que con el salario cotidiano no podían comprar.

La lucha de la CNTE por mejores salarios y prestaciones ha sido siempre justa. Si observamos la forma en que han avanzado los salarios en comparación con el incremento de la inflación, nos daremos cuenta que nada se ha ganado por parte de los salarios y, por el contrario, hay una pérdida indexada año con año, que hace que en términos reales el salario cada vez alcance para menos.

Si bien los números nominales reflejan un ligero crecimiento del salario desde 2011, lo cierto es que en la realidad existe una merma considerable con relación a lo que podías adquirir y pagar con este mismo salario al costo del que percibíamos en 2010.

*Escamoten hoy los bonos que el magisterio ha arrancado con todo derecho a través de la movilización y que este gobierno se niega a reconocer y por lo tanto a pagar, aduciendo la falta de liquidez. Esa que prometió disipar cuando andaba en campaña. Pero como dicen que el prometer no empobrece, pues la deuda, no sólo no ha bajado, sino que hoy tiene un crecimiento mucho más alto.

Lejos están los docentes ya jubilados que esperan que se les pague lo que por derecho y con su esfuerzo de muchos años han ganado y que el gobierno del estado les ha arrebatado o les pretende arrebatar. Existen familias que de manera cotidiana exigen el pago de los gastos funerarios de trabajadores fallecidos sin lograrlo. Los hay que llevan tres años intentándolo y cada día la esperanza de lograr el pago disminuye. El gobierno se ha dedicado a obviar sus obligaciones, sin importar el daño que hace a miles de familias y faltando a las leyes que juró aplicar.

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