LIBRE EXPRESIÓN…UNA DÉCADA DEL ATENTADO TERRORISTA EN EL GRITO. Por: Carlos Alberto Monge Montaño.

“Porque el espíritu del amor y la justicia prevalecerá siempre sobre el odio y la violencia en el corazón de los michoacanos. En memoria de las víctimas del atentado del 15 de septiembre de 2018.”

El próximo sábado se cumplirá la primera década del atentado terrorista en Morelia, el primero de semejante naturaleza en todo el país. El ataque fue directo contra los civiles, personas inocentes, de los que según las cifras oficiales, 8 fallecieron y 132 resultaron heridos, la mayoría con secuelas para toda su vida.

Luego de diez años, las dudas que surgieron aquella noche del 15 de septiembre del 2008 prevalecen. Los días previos circulaba el rumor de que el Gobierno de Michoacán, que encabezaba Leonel Godoy Rangel, había recibido amenazas del crimen organizado, referentes a perpetrar algún ataque a los civiles que se dieran cita a los eventos patrios, en especial, el 16 de septiembre.

Pero las autoridades negaron los rumores. Sin embargo, elementos policiales que se dieron cita en el Centro Histórico de Morelia, advirtieron a compañeros periodistas del temor y percepción que ellos tenían, ante el rumor que se había difundido. Recuerdo que ello fue suficiente para que con los compañeros de Canal 13 de Michoacán, estableciéramos una cobertura informativa con todos los cuidados posibles.

Pasadas las once de la noche, se escucharon 2 detonaciones que al principio se confundieron con la celebración, pero luego, quedó claro que se trató de la explosión de 2 granadas de fragmentación, una en la Plaza Melchor Ocampo y otra en la esquina de avenida Madero y Quintana Roo, que nos arrebataron la certidumbre e hicieron pedazos la seguridad para asistir a actos públicos. Mucho cambió desde entonces, en los que habitamos la hermosa Morelia y Michoacán entero.

Sobre los responsables, nada cierto todavía. Incluso los grupos criminales de los que se sospechó, con sus habituales maneras de comunicar, a través de mantas preponderantemente, manifestaron que no eran responsables. Nadie se los atribuyó.

Consecuencia de la lucha por el territorio o por la guerra que había declarado el 11 de diciembre de 2006, desde Michoacán, a todos los grupos del narcotráfico el entonces presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa; pero aquella trágica noche, marcó un antes y un después en la vida de todos los que nos enteramos.

A la fecha, prevalece la duda respecto a si las autoridades federales y/o estatales efectivamente recibieron amenazas y optaron por no hacerlas públicas para no afectar su imagen, porque no supieron qué hacer, porque confiaron en que no las ejecutarían. Sólo ellos en su conciencia, tendrán las respuestas, si es que tienen algo de conciencia.

Lo que sí quedó claro, fue el peregrinar de todos los heridos que han tenido que suplicar los apoyos, mismos que comprometieron como suelen hacerlo, los políticos de tiempo completo, con singular facilidad, dramatismo y presunta solidaridad, pero se quedaron mayoritariamente en simple

demagogia. Luego de una década, apenas empiezan a sentirse un poco mejor atendidos, quienes con el fervor patrio y acompañados de sus hijos, sufrieron las consecuencias de semejante tragedia.

Desde lo personal, quiero compartirles una situación que se presentó aquel 15 de septiembre en torno a la transmisión por televisión y radio de la conmemoración del grito. Cuando menos los 7 años anteriores, tuve la oportunidad de participar de dicha transmisión y en todas me había tocado narrar lo que sucedía, desde un templete que se instalaba justo frente a Palacio de Gobierno a escasos metros de donde tronó una de las granadas de fragmentación.

El hubiera no existe, pero en la experiencia personal, resultó sabia la decisión del productor Enrique Villegas Gómez, de ese año no poner el templete en mención ante el desacuerdo que prevaleció entre los que seríamos los conductores en la transmisión.

Por esta razón y por primera vez en varios años, no me tocó narrar los hechos en torno a la ceremonia del “Grito de Dolores”. En fin, ante lo sucedido, la anécdota personal es una nimiedad, pero finalmente retrata sentimientos y reflexiones que surgen de una terrible tragedia, que ojalá nunca se repita y alguna vez la justicia alcance a los responsables.

¿Y usted qué recuerdo tiene?

Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias. cmongem@hotmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pin It on Pinterest