OPINIÓN: Y PARA TRANSFORMAR LA CIUDAD DE MORELIA. (parte 1) Por Juan Pérez Medina (CUT-Michoacán)

 

Ganó la Izquierda en Morelia, el centro económico, político y cultural de la Entidad. Triunfó después de muchísimos años de no hacerlo y de constantes gobiernos de centro derecha que se repartieron el PRI y el PAN. Siguiendo los cánones nacionales el gobierno municipal se dedicó a gobernar para hacer de la vida pública un negocio. Todo se volvió pesos y centavos: una biblioteca, un hospital, una escuela, una calle, la banca del jardín, etc. Bueno, hasta la caridad se volvió negocio, ya sea económico, ya sea político.

Una muestra palpable de lo anterior es la insensatez del actual presidente municipal Alfonso Martínez, que ha abierto la calle Allende en el centro histórico, que gozaba de una buena condición, para realizar cambios que resultan innecesarios, molestos y costosos, sobre todo cuando hay una infinidad de calles que están intransitables. Pero los negocios, negocios son y para eso se desgobierna hoy, en estos tiempos neoliberales.

Llega un gobierno que se ubica por lo menos en perspectiva hacia la izquierda o para ser más exacto, hacia la centro izquierda con la oportunidad de hacer con la gente un gobierno que nos hermane y haga de esta hermosa e histórica Ciudad un espacio digno para vivir sin sobresaltos, sin miedo, sin policías abusivos. Una ciudad atendida por todos, cuidada por todos y presumida por todos.

Para ello es necesario que sea de todos. Iniciar un proceso en donde los ciudadanos vayan recuperando todos los espacios comunes y hacerlos como su casa para cuidarlos, asearlos, disfrutarlos. Es indispensable que en esos espacios de todos, los más humildes comerciantes que se ganan el pan trabajando de manera honesta, tengan una oportunidad permanente para convivir junto con los negocios más caros y relumbrantes. Hay que buscar la manera de que a estos trabajadores se les dignifique y que ellos hagan lo necesario para dignificar los espacios a donde estén.

Creo que este gobierno que va a comenzar no puede basar su desempeño en los onerosos negocios que significa la obra pública y los grandes festivales a costa del erario que debe ser cuidadosamente acordado y consensuado entre la población por intermedio de asambleas de comunidades y barrios. Debe hacer todo lo necesario para iniciar un proceso que culturalmente inaugure una nueva forma de gobernar sustentada en el consenso y en el bien común. El talento y la capacidad de los morelianos basta y sobra para hacer que el municipio sea seguro, productivo, transitable, alegre y divertido. Existen enormes talentos que con su indudable compromiso y cariño por su ciudad harían de ella un espacio multicultural en exceso y en donde se pueda andar con la familia sin preocupaciones o miedos. Todo es cuestión de acercarse a ellos y proponerles que se vayan apoderando de su ciudad y muestren en ella sus potencialidades.

Este gobierno debe basar su quehacer en los tres elementos que AMLO ha manejado como los pilares de su conducta: no robar, no mentir y no traicionar. Eso hará que la confianza regrese a los ciudadanos y se entable una comunión necesaria para hacer de este municipio lo que todos queremos: Una comunidad ejemplar.

Hay que cuidar el presupuesto como si fuera propio, hacer que no sólo se gaste de manera correcta y eficiente, sino que incluso crezca. Si se planifica participativamente y se informa de manera transparente y permanente, cada iniciativa en colonias y comunidades será no sólo bien vista por sus moradores, sino que se sumarán con gusto para hacer que el recurso se incremente con su propio esfuerzo.

La seguridad, reconocido como el problema más angustiante, tiene como segundo a la falta de empleo. Ambos se entrelazan y uno alimenta al otro. Es necesario que el municipio desarrolle políticas de promoción del empleo bajo una idea distinta. Ya está demostrado que la iniciativa privada no es capaz de garantizar los empleos que se demandan y que el mercado no nos garantiza

más que salarios muy bajos y en la mayoría de los casos indignos. Por ello es indispensable inaugurar un organismo dentro del municipio que al contrario de lo que se ha hecho, procure que sean los desempleados que andan en pos de trabajo, los que se organicen y demuestren sus conocimientos y habilidades para auto emplearse mediante el estímulo para la generación de formas asociativas como las cooperativas o empresas sociales, con todos los beneficios que esto conlleva. Este organismo debe promover la organización de trabajadores para su emprendimiento, buscar mecanismos para atraer recursos, capacitar, orientar y brindar asesoría y seguimiento a los esfuerzos que se generen. Esta iniciativa podrá acompañarse de compromisos para participar en apoyo a las iniciativas sociales que desarrolle el gobierno municipal.

Por otra parte, aprovechando la iniciativa federal del nuevo gobierno para que los jóvenes que no están trabajando o estudiando regresen a la escuela o sean contratados, el gobierno municipal debe garantizar que no haya uno sólo que quede fuera de las aulas o trabajando, ya sea en ese programa o en uno propio, articulado a las directrices nacionales. Sacar a los jóvenes de la calle o los vicios debe ser prioridad de este gobierno y en ello debe poner el mayor de los empeños, reorientando el gasto hacia la atención de este tipo de flagelos que tanto dañan a la comunidad y tanto nos cuestan a todos.

La parte más importante de la estrategia de seguridad pública no está en contar con más y más policías, sino en generar políticas públicas participativas que logren involucrar verdaderamente a los ciudadanos. Para ello, es indispensable que los funcionarios del gobierno municipal se conduzcan con humildad y abandonen la ostentosidad y cualquier atisbo de soberbia. Hay que tener siempre en cuenta que el pueblo es primero. No habrá verdadero combate a la inseguridad y la violencia sino no se atienden las causas que las generan. El problema central tiene sus causas en la exclusión, la marginación y la terrible desigualdad. Para atender estos problemas se requiere el concurso del gobierno estatal y la federación. Sin ellos no hay ruta segura. Pero hay muchas cosas que se pueden hacer para avanzar en ese sentido. Por una parte, está la organización de la gente en las asambleas de poblados y colonias generando figuras organizativas que apoyen en las tareas de seguridad. Crear las asambleas de barrio y comunitarias periódicas, con seguimiento puntual del gobierno municipal, para que los vecinos establezcan medidas de prevención y mecanismos de comunicación permanente con la policía y con las autoridades municipales responsables, incluyendo al propio presidente. Es indispensable establecer estrategias para iniciar de manera seria y sostenida con el restablecimiento del tejido social y comunitario que gracias al neoliberalismo hemos perdido. Hoy pasa que por años existan vecinos que no se conocen y que nunca se han dirigido la palabra, siquiera para darse los buenos días. El principio básico de la seguridad pasa por que sepamos junto a quien vivimos y que hagamos juntos acciones para prevenir actos que nos dañen y protegernos mutuamente.

Me atrevo a plantear la generación de policías de barrio para la vigilancia, prevención y denuncia del delito surgidos de la asamblea de la comunidad o colonia y apoyados por los propios vecinos y el ayuntamiento. Esta policía no suplirá a la municipal, pero será la que determine en cada barrio lo que se debe hacer en todos los casos. Esta policía de barrio dará cuenta a los vecinos en la asamblea para que se tomen medidas entre todos según corresponda. Su integración deberá ser voluntaria y sin sueldo, salvo la compensación que se les otorgue por sus servicios, pues su característica es la de ser vecino del lugar y hacer su trabajo una vez que haya realizado sus labores. El gobierno municipal apoyará en todo momento a estas policías de barrio con lo indispensable. No deberá ser una policía armada, su actuación será siempre de vigilancia, prevención y denuncia.

La otra tarea significativa de trasformación es la educativa. El gobierno municipal debe establecer una nueva relación con el sector educativo de su municipio y esto incluye a la UMSH, con quienes habrá de buscar establecer relaciones más próximas y de mayor compromiso. Lo que se podrá lograr si el ayuntamiento orienta sus programas y acciones pensando en las potencialidades que la máxima

casa de estudios tiene y puede poner a su disposición. Hay miles de estudiantes morelianos que pueden participar de las tareas municipales y favorecer con ello el desarrollo y la vida armónica de los ciudadanos. Pero de este y otros temas hablaremos en la siguiente entrega…

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