OPINIÓN. SOBRE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN, LA “GUERRA SUCIA” Y LA POST CENSURA ELECTORAL. Por Teresa Da Cunha Lopes

“Goebbels o Stalin también estaban a favor de la libertad de expresión… de quienes compartían sus puntos de vista”, Chomsky.

Ahora bien, durante la reciente campaña electoral y, en particular en la “euforia “ victoriosa post elecciones , muchos otros personajes públicos , algún que otro “académico” y sobretodo una cuota parte significativa de “ simpatizantes “ ( principalmente, los de “última hora” ) de la “ola morenista” y sus contrapartes militantes de “oposición “ , comparten esa interpretación restrictiva propia a los regímenes dictatoriales y que atenta contra el fundamento mismo de las democracias.

La libertad de expresión, aunque no es absoluta, debe ser entendida por todos los individuos e interpretada por las cortes de la forma más amplia posible porque la democracia consiste , precisamente, en permitir que hablen los que no piensan como nosotros e incluso reconocer su derecho a molestarnos.

Esto aplica, principalmente , cuando la persona que es objeto de críticas o de opiniones negativas relativas a su actuar público ha optado , de forma voluntaria, por estar en la esfera pública, ejerciendo funciones públicas y, por lo tanto su actuar es susceptible de la formación y difusión de opiniones y juicios . Y, de crear una ola de producción de memes monumental, una “memologia” sexenal. Resta comentar, que la libertad de expresión incluye la libertad de opinión , que puede ser y es subjetiva , pero que no podemos aceptar que puede ser silenciada por interpretaciones sui generis de un funcionario o de un representante electo.

Mucho menos por el odio vertido en redes de “chairos” y “derechairos”, de “neofascista cibernéticos” o de “marxistas de sillón “ .De la guerra sucia de las campañas parece ser que transitamos , directo, a la post censura electoral . En este sentido, la libertad de expresión , de crítica y de opinión , aún y cuando esta última es directa, dura o cruenta, reviste una extrema importancia para la supervivencia misma de los regímenes democráticos .

La línea de la intimidación política, el chantaje laboral, la persecución securitaria , el linchamiento virtual en redes y , el uso de los tribunales como instrumento de intimidación son líneas que las democracias no deben cruzar y que la ciudadanía no debe permitir. Porque , una democracia sin libertad de expresión o es una farsa o una tragedia .

En otros contextos , pre -Sociedad de la información, el peligro residía en los grandes aparatos de control informativo del Estado, en las “ policías “ del pensamiento, en la represión de la manifestación de las ideas por el grande censor que era el estado. Recordando las palabras de Truman : “Once a government is committed to the principle of silencing the voice of opposition, it has only one way to go, and that is down the path of increasingly repressive measures, until it becomes a source of terror to all its citizens and creates a country where everyone lives in fear.”

Hoy, esas “funciones” de represión y de censura se han “transferido “ a las redes , sin que los detentores del poder hayan abdicado del control de la información o desaparecido ante el imperio del “algoritmo”. Al revés , el lápiz rojo del censor se ha transformado en un control titánico de nuestras vidas, ejercido a partir del control informativo masivo permitido por la era del Big Data.

Por un lado, en la fábrica de producción de las “Fake news”, por otro lado, en el control de los parámetros introducidos en la toma de decisiones públicas a partir de la aplicación de criterios de acceso a programas sociales y ejercicio de los DESC basados en los perfiles del “usuario/ciudadano” que alimentan el algoritmo de la “black box”. O sea , nos encontramos entre un “Escila y Caribdis “ en el grande océano que es Internet .

No son ya dos monstruos marinos de la mitología griega situados en orillas opuestas de un estrecho canal de agua, tan cerca que los marineros intentando evitar a Caribdis pasarían muy cerca de Escila y, de igual manera morirían , sino estamos entre el “Big brother “ y su terror omnipresente y los “ Little brothers” con sus enjambres de “vigilantismo “ virtual.”

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