OPINIÓN. REFLEXIONES SOBRE LOS DÍAS ÚLTIMOS POR VENIR. Por Juan Pérez Medina (CUT – MICHOACÁN

El partido morena avanza hacia el primero de julio cargando dentro de sí la ilusión posible de ganar finalmente la elección presidencial del primero de julio. Las tendencias nunca fueron tan claras y contundentes. En su casi totalidad las encuestadoras colocan a su candidato Andrés Manuel López Obrador con más de 50 por ciento de las preferencias electorales, a más de 20 puntos se han quedado sus adversarios. En la calle, la gente se confiesa sin rubor alguno y dice con seguridad que votará por AMLO.

Lo hacen por lo menos seis a uno. Esos que callan, que no se atreven a decir su preferencia ya sea por vergüenza o por saberse una minoría. Y es seis a uno por lo menos, cuando no sea 7 a 1. La gente está desbordada a pesar de la guerra sucia mantenida por años, pero sobre todo, en los últimos dos meses, en los que el PRIANRD han hecho hasta lo imposible para desprestigiarlo y hacerlo caer en las preferencias. Mucho se debe a la estrategia de AMLO para mantener a su base electoral de los últimos años y sumar a un número importante de nuevos ciudadanos provenientes principalmente del bastión que antes le era esquivo y negado.

En su favor jugó la incapacidad del gobierno de peña y la ambición desmedida de sus integrantes y gobernadores, incluido él mismo, que hicieron de la corrupción y la impunidad su más grande característica y que AMLO leyó de manera correcta para convertirla en su principal activo. La lucha contra la corrupción y la impunidad han sido sus principales banderas, manteniéndolo en la punta de la ola electoral.

Para lograr esta sumativa, AMLO ha utilizado una estrategia diferenciada que le ha costado desdibujar hasta cierto punto sus rasgos ideológicos y puesto en predicamento los principios que han sustentado la justificación de la creación de morena como partido y hasta convertido varios de sus planteamientos contenidos en su programa alternativo de nación en una serie de confusiones y hasta contradicciones.

Parece en momentos, que se concede a los viejos adversarios para tranquilizarlos, incluso en temas tan controvertidos como la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. A estas alturas ha quedado en tela de juicio lo planteado por él mismo acerca de utilizar las pistas alternas del aeropuerto militar de Santa Cecilia y dejar sin efecto el enorme negocio de empresarios y políticos de la talla de Carlos Slim o el mismo Peña Nieto con respecto al nuevo aeropuerto de capitalino.

Esta sumativa tan ambigua y disímbola nos habla de que para construir una mayoría electoral no se puede apostar a los pobres solamente, que dicho sea de paso, son los más en este país; y que es necesario construir puentes que hagan posible que otros muchos, que tienen una condición distinta social y económicamente, se integren a este proyecto político de ruptura con el régimen político, aunque no económico, pues su inclusión nos habla de que habrá las condiciones para que muchos de los empresarios en este país sigan medrando con el trabajo ajeno.

La suma de esta amplitud social es demasiado laxa y generará, una vez que Andrés Manuel López Obrador sea presidente en funciones, nuevas tensiones sociales que no serán poca cosa y afectará a un gobierno que no tiene tiempo para improvisar ante el urgente clamor social de justicia, democracia, mejoramiento de las condiciones de vida y paz.

El camino estará lleno de obstáculos, no solamente por el complejo entorno internacional, sino sobre todo, porque existe una forma de gobernar muy anquilosada, pero además, tremendamente corrupta. Urge que el servicio público se regenere y esa será una de las tantas tareas dificilísimas que habrá de acometer el nuevo gobierno del cambio. AMLO lo ha dicho reiteradamente, en el sentido de que habrá estado de derecho en su gobierno y eso es lo que todos esperamos. Desmantelar una práctica corrupta en el sistema de justicia, incluso atado a la delincuencia organizada en buena medida, sólo es equiparable a una guerra jurídica y política de enormes dimensiones.

Por eso es tan importante no dejar de lado esta amplia gama de grupos y personajes que han acabado sumándose a una locomotora en marcha que no deja de avanzar de manera impresionante. La convocatoria de AMLO a subirse a ella, prácticamente sin condiciones la ha convertido en un espacio en donde comparten de momento un sitió lobos y corderos, por decirlo con una analogía. Ambos saben que están en una tregua momentánea que se terminará con el desenlace del primero de julio.

A partir de ahí, los lobos fieles a su estirpe, volverán por sus fueron y los corderos tratarán de ponerse a buen recaudo, tal y como lo canta Serrat en su alegórica canción de “La fiesta”, con respecto a la zorra pobre y la zorra rica en los festejos del pueblo. Es decir, que una vez resuelta la actual contradicción entre el grupo en el poder del gobierno y el resto del pueblo que se define el primero de julio, habrá que iniciar una nueva etapa igual o mucho más difícil y que determinará el carácter del nuevo gobierno, que implica posibilidades de cambio o derrota política. La historia está hecha para aprender de ella y en ese sentido hay mucha tela de donde cortar.

Pero no es solo esta relación de un espectro social amplio con sus contradicciones de clase en su interior que habrán de mostrarse en el propio seno del gobierno lopezobradorista; sino que además, se alberga en este proyecto a personajes cuyo signo distintivo es el de vivir de “la política”. Son entes que se han acostumbrado a estar en puestos públicos y gracias a esto se han hecho de una vida holgada y plena de ventajas en relación con el poder y su relación con los ciudadanos comunes y corrientes. Son personajes que no conciben su vida diaria al margen del presupuesto y que difícilmente habrán de hacer algo diferente en el nuevo gobierno.

Ellos no son elementos de cambio a pesar de que lo cacaraquén día a día, sino que a resueltas son elementos de control del viejo poder político que no dudarán de aliarse con los enemigos del cambo que la sociedad reclama si se atenta contra sus intereses, lo que implica atentar contra su forma de vida. Es indispensable avanzar en la democracia de base. Organizar al pueblo para que de manera protagónica ejerza sus facultades primigenias y determine sobre los asuntos más importantes de la vida pública. Es necesario que la sociedad organizada vaya tomando en sus manos las riendas del quehacer político. Eso haría innecesario a estos tipos de especímenes que están acostumbrados a actuar por encima de los ciudadanos, subordinándolos a sus formas de control y en base a sus necesidades.

Ellos, al igual que el régimen, son los defensores del estado asistencialista. Son los que crecen o se mantienen mediante la generación de una red de control ciudadano alimentado y sostenido en base a administrar sus necesidades. Urge que ubiquemos a estos personajes y los señalemos de manera cotidiana con energía con el fin de cerrarles el paso en el camino de la redención popular.

Si bien la lucha de clases no se extinguirá con el triunfo de López Obrador, nos brindará un respiro y un suspiro de optimismo que hay que aprovechar antes de que la esperanza sea secuestrada. La lucha no se acabará el primero de julio, ni el primero de diciembre. Aún nos quedan demasiadas batallas que dar y para ello hace falta la construcción de la unidad de la clase, la educación política del pueblo y la acción protagónica de las masas.

Cercano está ya el primero de julio. Al leer estas notas faltarán apenas 19 ò 18 días. Faltando el tercer debate , al cual por cierto, AMLO no debe de faltar, como el mayor obstáculo en la senda final de la campaña, sólo nos queda por delante, mantenernos alertas y cerrarle el paso a las artimañas del PRIANRD, que están orquestando indudablemente los enemigos del pueblo. Aquí debemos cerrarle el paso a las artimañas de Silvano el canalla y tratar de que sea la voluntad del pueblo la que se exprese en las urnas.

Hay ya evidencias de sus sucias maniobras. Apenas está última semana fue detenido un tráiler lleno de despensas con destino a Huetamo, seguramente para comprar el voto a favor de los medios hermanos del gobernador; el que va al senado y el que quiere ser presidente municipal de aquella población. Igualmente, ha resultado una llamada de atención, el pago que el PRI nacional hizo en esa misma semana a sus operadores del Estado de México por 10 mil pesos a cambio de la recolección de credenciales de elector. No es una elección cualquiera la que vivimos hoy y eso nos obliga a dejar el confort de nuestra vida cotidiana y esforzarnos mucho más para evitar que a pesar de todo, acaben imponiéndose de nuevo.

Depende de nosotros y allá ellos si se equivocan e intentan torpedear la determinación del pueblo… la historia no habrá de absolverlos y serán responsables de lo que luego suceda… como dijo alguien: “el tigre anda suelto”.

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