ACUSA ARREYGUE A LA PROCURADURÍA DE SEMBRARLE BALAS Y CARGADORES DE ARMA

POR ANDRÉS RESILLAS//Parte 22

El alcalde Juan Carlos Arreygue no aguantó más y gritó en la sala  de juicio oral:

-“¡Porque los sembró la Procuraduría de Justicia!”

Y es que uno de los abogados preguntó que cómo era posible que en los cartuchos y cargadores calibre 10 milímetros encontrados en el Rancho Santa Fe no tuvieran ninguna huella dactilar, según un peritaje del Despacho Álvarez que presentó la defensa del alcalde de Álvaro Obregón.

El perito en dactiloscopia Miguel A. afirmó que luego de realizar diversas pruebas técnicas con diferentes reactivos y químicos, no logró encontrar huellas en los cartuchos encontrados en el domicilio del imputado Arreygue Núñez.

Pero el problema es que los cartuchos estaban limpios. Cuando necesariamente alguien los guardó en uno de los cajones del buró de una de las recámaras, así como en la bolsa de la chamarra que estaba colgada en el clóset. Deberían tener huellas de alguien.

El perito insistió una y otra vez que las conclusiones de su dictamen pericial estuvo basado en pruebas científicas, autónomas y certeras; que se siguieron todos los procedimientos que exige la especialidad y que el resultó es que los cartuchos estaban limpios, que no presentaban huellas dactilares de alguna persona.

CLIMA TENSO EN EL JUICIO ORAL

Fue una audiencia muy especial. El secuestro de Lourdes Torres, esposa del alcalde Juan Carlos Arreygue estaba presente en el ambiente. El edil tenía un semblante serio, de preocupación. Constantemente se pasaba la palma de sus manos por su rostro.

Incluso a petición suya el inicio del juicio se demoró pues solicitó hablar antes con sus abogados, debido al plagio de su mujer.

CHOFER Y ENCARGADO DE LA ALCALDÍA AFIRMAN ACOMPAÑAR A JUAN CARLOS ARREYGUE LA NOCHE DE ASESINATOS

La defensa del alcalde de Álvaro Obregón presentó a Juan Daniel C., chofer del funcionario, así como al encargado de la presidencia municipal Cristian R. quien antes fungía como secretario del Ayuntamiento.

El chofer Juan Daniel explicó que el pasado 29 de julio del 2016 estuvo acompañando al edil. Dice que a las 18 horas Juan Carlos Arreygue, junto con los mandos policiacos municipales y el comandante ministerial Marco Antonio F., encabezó una reunión pública para tratar el asunto de la inseguridad en el municipio.

Dijo que después lo llevó a la comandancia de policía, donde estuvo platicando con los mandos para organizar un operativo esa noche. El empleado confesó que los directivos policiacos estaban tomando copas de whiski.

A las 21:30 horas se trasladaron en la camioneta suburban negra del alcalde al centro de Álvaro Obregón, donde se tomó un café con varios empresarios locales, entre ellos dos que son conocidos con el mote de El Pantera y El Chueco.

A las 22:30 horas, según Juan Daniel, se trasladaron al Rancho Santa Fe y a las 23 horas Arreygue Núñez le ordenó traer al secretario del Ayuntamiento, Cristian, que esperaba en la comandancia de policía.

Para las 12 de la noche, el alcalde decide hacer una supervisión del operativo policiaco que se realizaría en todo el municipio. Dice Juan Daniel que comenzaron a llamar por radio a los elementos de las patrullas, pero que ninguno contestó.

Entonces el funcionario decidió hacer un recorrido por toda la zona para buscar las patrullas y policías. Fue hasta la 1 de la mañana, a la orilla de la carretera Morelia-Zinapécuaro, a la altura de la desviación del pueblo de El Calvario donde los localizó.

Dice Cristian, el secretario, que Juan Carlos Arreygue estaba furioso y más porque Marín, Omar y El Maca tenían aliento alcohólico.

También el funcionario informó que en la reunión pública de seguridad, se acordó que el comandante de la ministerial Marco Antonio F. estuviera al frente del operativo y lo coordinara.

Finalmente Juan Daniel indicó que fue alrededor de las 2 de la mañana en que pasó a dejar a Arreygue Núñez a su rancho Santa Fe, después trasladó a Cristian a su casa y el regresó a la comandancia por otra camioneta suburban para ir a descansar a su domicilio.

Los dos testigos negaron una y otra vez que esa noche se enteraron de la detención y asesinato de los jóvenes; aducen que todos los demás policías no respondían los radios y que nunca han visto portando armas al alcalde Juan Carlos Arreygue.

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