TESTIGOS REVELAN QUE FUERON SEIS POLICÍAS LOS QUE LEVANTARON A LOS JÓVENES, PERO NO RECONOCEN A NINGUNO DE LOS INCULPADOS

POR ANDRÉS RESILLAS//PARTE 16

El matrimonio que despachaba en la tienda Los Arcos, donde fueron levantados los 10 jóvenes calcinados de Álvaro Obregón reveló que participaron por lo menos 6 o 7 policías, pero no reconocieron a ninguno de los inculpados que estaban presentes en la  sala del juicio oral.

Primero testificó la esposa, quien era responsable de atender el mostrador. Desde el principio del interrogatorio fue muy parca en sus respuestas, incluso hablaba en voz muy baja, por lo que el juez en varias ocasiones le pidió que subiera su tono.

Su rostro reflejaba temor y nerviosismo.

Este es el relato de María de los Ángeles, joven de 22 años que fue testigo de los hechos aquel fatídico 29 de julio del 2016.

“Desde las siete 30 de la noche llegaron tres jóvenes a consumir refrescos y frituras dentro de la tienda, acudían casi a diario y de los tres sólo logré conocer a Giovanni.

“A eso de las 10.30 del mismo día llegó un grupo de por lo menos 10 personas, iban en dos vehículos; una camioneta roja y otro auto; traían una guitarra y estuvieron consumiendo cervezas por fuera de la tienda en una mesa.

“Cuando iban a dar las 11 de la noche llegó la policía; no supe cuántas patrullas eran, pero eran muchas luces rojas y azules; eran camionetas; no podía observar lo que ocurría en el exterior ya que la puerta de la tienda en chica y a los costados no hay ventanas.

“Giovani cuando vio que llegó la policía y comenzó a discutir con los jóvenes, se saltó el mostrador; mientras que otra muchacha que venía con ellos se quedó juntó a mi, pero del otro lado del mueble donde despacho las mercancías.

“Un policía alto, güero, con lentes y una lámpara, entró a la tienda para revisarla; se pasó del otro lado del mostrador y vio a Giovani, pero no le dijo nada. A los otros dos muchachos sí se los llevaron.

“Sí escuché gritos y vi cuando los policías comenzaron a subir a los muchachos a la camioneta roja; por lo menos eran seis o siete policías.

“Cuando ya estaban arriba de la camioneta roja los muchachos, dos policías se subieron a la cabina; otros dos a la caja de carga y los otros se fueron en las patrullas, en las cuales habían llegado a la tienda.

“Nunca observé que los muchachos hicieran algo para que los detuviera la policía; tampoco los del interior de la tienda.

“Los vehículos tomaron rumbo Álvaro Obregón”.

EL ESPOSO NO RECONOCE A NINGÚN POLICÍA

Jorge, el esposo de María de los Ángeles había llegado de trabajar por la tarde ese viernes. Le pidió a su esposa que lo despertará a las 11 de la noche para cerrar la tienda.

Dice que se despertó cuando escuchó gritos y discusiones por fuera de la tienda. Salió de su cuarto y al entrar a la tienda observó que dos policías estaban revisando el inmueble.

“Uno tenía una lámpara. Era alto, con lentes y güero; mientras que el otro estaba rodeando la tienda para revisar si no había más personas escondidas.

Las respuestas de Jorge eran parcas y torpes; dijo no estar nervioso pero se frotaba las manos. Aclaró que sólo sabe escribir y no leer, pues apenas cursó el primer año de primaria. Se dijo jornalero de oficio.

En su nerviosismo, Jorge mencionó que las personas que estaba consumiendo cerveza en el exterior de la tienda eran niños de 12 o 13 años de edad.

Cuando la defensa del alcalde Juan Carlos Arreygue y los cuatro policías inculpados, le preguntó a Jorge que si los policías que había visto esa noche en la tienda, algunos de ellos estaba en la sala de audiencia, contestó de inmediato que no. Sin pensarlo.

Uno de los asesores de las víctimas indirectas le pidió a Jorge que por lo menos observara detenidamente a los inculpados, pero el testigo insistió en no reconocer a ninguno de ellos.

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