OPINIÓN: LA INCLUSIÓN COMO PARADIGMA DE UN PACTO GLOBAL SOBRE MIGRACIÓN. Por Teresa Da Cunha Lopes

Las naciones son ( deben de ser ) un instrumento de inclusión . Esta inclusión no es posible sin políticas migratorias adecuadas a los flujos humanos propios a un mundo globalizado y, sin vías de acceso rápido a la nacionalidad. Sin embargo, la era Trump y los flujos de refugiados nos reenviaron a un enfoque xenófabo de la migración y han permitido que la arena política sea secuestrada por movimientos neofascistas y ultra nacionalistas, que expanden un discurso racista.

Discurso racista, en que el principal argumento es la diferencia del otro “del migrante” y su “imposibilidad“ de integración .

Ahora bien , es interesante observar que este discurso “ nacionalista” es normalmente enunciado por grupos constituidos por individuos que son descendentes, ellos mismos, de migrantes. Normalmente, tercera generación y posteriores cuya integración e identificación con el “tejido de la nación “ se debió a la posibilidad de acceso a la nacionalidad ( naturalización ).

El acceso a la nacionalidad es una herramienta real de integración que define un objetivo claro: la integración más rápida y efectiva de los inmigrantes en el mercado laboral y en la sociedad.

Sin embargo, es de difícil adquisición, lo que es fruto de resistencias y no de una verdadera política migratoria que tenga como objetivos, primero la integración y, en segundo lugar el fortalecimiento del tejido social de la Nación .

Es relativamente fácil demostrar la efectividad: de las vías rápidas de acceso a la nacionalidad: acortando el tiempo para ingresar al mercado laboral; facilitan un acceso más rápido a la vivienda y la atención e inclusión en los programas de protección de salud y sociales y, en particular a los educativos , además de establecer una verdadera capacitación y orientación vocacional para los migrantes.

Para la creación de vías rápidas de acceso a la nacionalidad es necesario facilitar los procedimientos para obtener y ampliar la duración de los permisos de residencia.

Está bien establecido que los inmigrantes que obtuvieron la nacionalidad del país en el que se encuentran se integran mejor, especialmente en términos de empleo y de inserción en la comunidad, ya que su probabilidad de estar desempleados se reduce y , al ser sus ingresos más altos, participan en actividades lúdicas, culturales, de consumo, deportivas, etc, que los colocan en contacto y, en pie de igualdad, con los grupos locales que tienen el mismo tipo de ingreso.

Mucha de la marginalización y de la discriminación que vive el migrante, no surge del hecho de haber nacido en otro país, si no de la percepción de que es “pobre”. Al eliminar las barreras legales a su penetración al Mercado de trabajo, se abren las vías para la salida del círculo vicioso de la pobreza y de la discriminación cura y dura. Crear vías para legalizar el estatuto migratorio, accesibles, claras y rápidas y, permitir que de estas se pase a un proceso ( voluntario e individualizado ) de naturalización es la clave para la seguridad de las naciones, la seguridad de los migrantes y de sus familias. Es, también la causa del suceso del proceso social de integración.

Obviamente , algunos de mis lectores cuestionarán mis afirmaciones . Con efecto , reconozco que es extremadamente difícil establecer el significado de causalidad: ¿es la naturalización la causa, o la consecuencia, de su integración? Así que busquemos, juntos, respuestas en trabajos serio de investigación con datos concretos y resultados contrastables.

Esta es la pregunta que Christina Gathmann y Nicolas Keller (Universidad de Heidelberg) responden en un artículo reciente (“El acceso a la ciudadanía y la asimilación económica de los inmigrantes,” The Economic Journal, 2017).

Los resultados son claros: una naturalización más rápida conduce a una mejor participación en el mercado laboral y mayores salarios para las mujeres, una mayor productividad para los hombres (compensada por una disminución en las horas trabajadas) y mejores habilidades lingüísticas y formación profesional para todos. O sea, prueban lo que he estado afirmando a lo largo de esta columna de opinión.

Ahora bien , se espera que los países miembros de la ONU negocien un pacto global sobre migración- un tratado mundial- para julio.

Pacto en que la cuestión de los refugiados será , como se espera central, dadas sus implicaciones geopolíticas y de seguridad internacional.

Veremos que traerá para los llamados “ migrantes económicos “. Si este tratado internacional no realiza, finalmente, un debate serio sobre las políticas de integración de los migrantes, no nos servirá de mucho.

Si, en sus artículos y párrafos no veremos reflejada la urgencia de lineamientos comunes de protección al migrante y de diseño de las vías legales de fácil regularización de estatutos migratorios y de vías de naturalización al final del camino, entonces dicho tratado no nos servirá para nada.

Los tratados tienen, normalmente un defecto : por su propia naturaleza plasman los puntos de vista de los estados y, raramente, protegen a los individuos. En la cuestión del pacto global sobre migración es urgente revertir este proceso.

Es necesario crear las condiciones para un pacto redactado para proteger a los migrantes y a sus familias no a las fronteras de los estados. De ahí, la urgencia de la participación activa de las ONG s humanitarias y de la presión de las asociaciones de migrantes.

Si tenemos que estar unidos, que alzar la voz, este es el momento. Después de Julio será tarde.”

 

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