COLUMNA LIBRE EXPRESIÓN. EL CIUDADANO JOSÉ ANTONIO MEAD. Por Carlos Monge

“En política hay que ser como frijoles de olla, a veces abajo, a veces arriba, pero siempre adentro”… Filósofo de Güémez.

Ante el evidente rechazo de la mayoría de los mexicanos a los partidos políticos y la fiebre creciente por los conceptos “ciudadano”, “apartidista” e “independiente”, el Partido Revolucionario Institucional, fiel a sus clásicas prácticas, ha destapado a José Antonio Meade Kuribreña como aspirante presidencial y prácticamente su candidato.

Las cosas andan tan mal con los tricolores, que en la búsqueda de competir contra Andrés Manuel López Obrador, recurrieron a un personaje que se presume sin partido, aunque ha sido parte de los gobiernos federales de azules y tricolores.

Más allá de ser apartidista, lo cierto es que es parte de una etapa gubernamental donde a la mayoría de los mexicanos no les ha ido bien. Es corresponsable en alguna dimensión, de los cuestionables resultados de esta administración federal que encabeza Enrique Peña Nieto y que en cuanta medición reciente se ha hecho, están reprobados.

Pero es el único que está a la moda, es decir, que puede presumir de ser un ciudadano “apartidista”, aunque sea integrante de la oligarquía gubernamental de los últimos tres lustros compuesta por la alianza PRIAN, amigo de bastantes personajes cuestionados, que si bien no ha sido señalado directamente de actos de corrupción, tampoco ha sido ejemplar en materia de rendición de cuentas, pese a suplir en algunas secretarías federales a funcionarios que presuntamente cometieron irregularidades, como Rosario Robles, por citar un ejemplo.

En fin, pese a todo ello, reitero, es el único que está a la moda, de los pocos que comulgan con el PRI y con el PAN pese a que no tiene la credencial que lo ponga en evidencia. Meade Kuribreña podría ser la jugada maestra de unos tricolores asustados, reacios a depender de las estupideces que suele cometer el Rayito de la Esperanza en la recta final de cuantos comicios presidenciales ha participado.

Ambos, Meade y López, son después de todo y pese a todo, integrantes de esa clase política que ha vivido sin sobresaltos gracias al erario, que como decía el filósofo de Güémez, han estado a veces arriba y otras abajo, pero adentro.

Por lo pronto el tricolor ha movido sus piezas y ha obligado a recomponer el rumbo del dizque Frente “Ciudadano” por México y claro, de López Obrador. Por supuesto que el dueño de Morena, pase lo que pase, será candidato; donde las cosas se han complicado es en el Frente que parece desvanecerse, ante la cerrazón de Ricardo Anaya para imponerse como candidato.

Así que las circunstancias parecen cargarse para que PAN y PRD vayan por su lado y con los aliados que logren; de ser así, las posibilidades del gobernador de Michoacán de ser candidato presidencial, acaban de crecer; de tal manera que seguramente Silvano Aureoles pedirá licencia en los próximos días para ir a construir los obstáculos que eviten que López Obrador llegue a Los Pinos.

Indudablemente falta mucho por ver, como el comportamiento, personalidad y discurso de un José Antonio Meade, que no había tenido la necesidad de salir a pedir el voto para ganar una contienda electoral y por supuesto, constatar que el dedazo de Luis Videgaray no sea una estrategia para dar paso al que sí sería el bueno. Sé que es difícil que suceda, pero así como se las gasta la clase política nacional, no lo descarto.

Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias. cmongem@hotmail.com

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