EXCLUSIVA: CÓMO LA PROCURADURÍA DE JUSTICIA DESARTICULÓ BANDA DE SECUESTRADORES//Capítulo 1

POR ANDRÉS RESILLAS//CAPÍTULO 1//

En un juicio oral que se realiza en el Supremo Tribunal de Justicia se descubrió la forma en que la Procuraduría de Justicia logró esclarecer un secuestro y extorsión, capturando a varios presuntos implicados y obteniendo ya una condena de 50 años de prisión para uno de los acusados.

Todo ocurrió en la cabecera municipal de uno de los municipios que rodean a Morelia en la zona oriente, a unos 40 kilómetros de distancia, no podemos mencionar los nombres reales de las víctimas ya que son muy conocidas en esa ciudad, además de que la víctima secuestrada fue violada por sus captores.

Se trata de una familia que posee una farmacia y que el pasado 8 de mayo del 2015 por la noche sufrió el secuestro de Teresa. Los plagiarios pidieron de inmediato un millón de pesos por su liberación. Su hermana Yolanda presenció el rapto y logró escapar.

La familia acudió a la Procuraduría de Justicia y solicitó su ayuda: la Unidad Antisecuestros destinó a un agente negociador para que asesora a las víctimas.

El hogar de Teresa era una locura. Su madre de 80 años sufrió un desvanecimiento cuando recibió la noticia y sus seis hijos temían lo peor ya que la señora padece de hipertensión arterial. Las hermanas de Teresa lloraban de manera inconsolable.

Mariana, una de las hermanas de Teresa comenzó a recibir las llamadas de los secuestradores en la casa materna.

“Queremos un millón de pesos, y no te hagas pendeja si no, vamos a matar a tu pinche hermana; si no nos pagan se las vamos a regresar en una bolsa en pedazos y su cabeza se la vamos a dejar en la puerta de su casa.

Relató Mariana que se trataba de una voz joven, de 20 a 25 años, sumamente grosero, lépero, de rápido hablar, como si ya tuviera experiencia en cómo amedrentar a las personas.

El día siguiente al secuestro era sábado. Mariana cuenta que en todo el día siguieron las llamadas para exigir el rescate. Afirma que esa día ya eran dos personas distintas las que hablaban, las dos jóvenes, masculinos y que ella comenzó a diferenciar su tono de voz, pues el primera era muy grosero y hablaba rápido, mientras que la segunda voz, su ritmo de hablar era más pausado.

El negociador de la Procuraduría recomendó a la familia que Mariana siguiera recibiendo las llamadas y que aceptara sus condiciones.

Para el martes, los secuestradores bajaron su pretensión a 500 mil pesos y ya por la noche aceptaron recibir 130 mil pesos a cambio de la libertad de Teresa.

Mariana pidió hablar con su hermana secuestrada para verificar que estaba viva. Dijo que ella gritaba por los golpes que le daban sus captores; que llorando le pidió que consiguiera el dinero porque la iban a matar.

En medio de las torturas que le aplicaron a Teresa, ella les confesó que estaba tramitando un préstamo de 200 mil pesos para la farmacia y que si la dejaban en libertad, se los entregaría.

El miércoles por la tarde se programó la entrega de los 130 mil pesos; Jorge, hermano de Teresa y el policía ministerial Santos recibieron la instrucción de dirigirse a la salida a Salamanca en Morelia.

Ahí les llamaron por celular recibiendo la orden de tomar hacia Zinapécuaro y a la altura de una gasolinera con un Oxxo estaría un carro Nissan Tsuru abierto, donde dejarían los 130 mil pesos envueltos en papel aluminio dentro de una bolsa.

Así lo hicieron. Jorge se bajó de la camioneta van roja y lanzó el dinero adentro del auto. Se retiraron medio kilómetro para recibir instrucciones sobre la liberación de Teresa, pero no ocurrió así. Regresaron al pueblo.

Ya por la noche, Mariana recibió la llamada en su aparato móvil. Eran los secuestradores, pero ahora se trataba de la voz de una persona ya grande, de unos 60 años, quien de manera tranquila y amable, según relató, Mariana, le dijo que su hermana estaba viva y que no la entregaron porque estaba lloviendo.

Al otro día, esa misma voz les avisó que en la población de Bocaneo, en las puertas del Cebetis, encontrarían a Teresa. Así fue. La policía ministerial llegó primero, pues tenían un operativo en toda la región.

Teresa regresó a su casa, con varias costillas rotas, golpes en la cara y confesó que la habían violado.

La policía no pudo detener a los secuestrador con el Tsuru blanco pues Teresa seguía secuestrada y con vida. Todos creyeron que la pesadilla había terminado, pero estaban equivocados. Los plagiarios no estaban conformes con los 130 mil pesos…….

Vea la siguiente parte de esta historia………………

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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