OPINIÓN. EL CONFLICTO EN EL INSTITUTO DE INFRAESTRUCTURA EDUCATIVA. Por Juan Pérez Medina (CUT-MICOACAN)

Los trabajadores del Sindicato Independiente del Instituto de Infraestructura Física Educativa del estado de Michoacán (SITIIFEEM), cumplen ya 6 días de toma de las instalaciones del Instituto, sin que exista una atención seria a sus demandas. La titular, María Guadalupe Díaz Chagoya ha asumido hasta el momento una actitud de intransigencia, dedicándose a denostar a los trabajadores, con una serie de mentiras en torno a la situación que los trabajadores han denunciado.

En un encuentro sucedido el viernes anterior en Palacio de Gobierno, auspiciada por el Coordinador de Asesores del Gobierno del estado, Antonio Soto Sánchez y bajo la atención de la Dirección de Gobierno; María Guadalupe Díaz Chagoya se sostuvo en su argumento principal de no poder pagar los adeudos y continuar con los despidos al no contar con los recursos financieros, mientras que públicamente se anuncian enormes cantidades de dinero para la rehabilitación, mantenimiento, equipamiento y construcción de nuevas escuelas. En este sentido, el IIFEEM anunció una inversión histórica para los años que van de 2016 a 2018 se de 1813 millones de pesos para atender a más de 2 mil escuelas. Sin embargo, de manera contradictoria, anuncia falta de liquidez para pagar adeudos salariales que ya alcanzan 5 quincenas y se mantiene la amenaza de despido contra los trabajadores que sostienen la toma de las instalaciones, sólo por el hecho de intentar ejercer el derecho a organizarse para integrar un sindicato.

Durante las últimas décadas ha sido una constante el culpar a los trabajadores de la falta de recursos económicos y el endeudamiento de los gobiernos. Se ha tratado hacer creer que los aumentos a los salarios y prestaciones son la causa de la debacle financiera de la economía y se ha pugnado por limitar las prestaciones hasta casi desaparecerlas y llevar los salarios a la baja constante año con año en cuanto a su poder de compra. Por esta vía se han generalizado formas de contratación que impiden la seguridad en el trabajo y la adquisición de prestaciones y el derecho a la salud y la jubilación y pensión.

Ahora, como ocurre con los trabajadores del Sindicato Independiente del IIFEEM (SITIIFEEM), se contrata por 90 días, manteniendo a los trabajadores en esa situación por años, permitiéndoles a los patrones la posibilidad de despedirlos cuando el contrato fenezca a pesar de los años laborados. Pero lo más aberrante es lo que ocurre en el IIFEEM, pues, además de mantener a los trabajadores con contratos permanentes de 90 días, se les obliga a firmar un documento en blanco que se utiliza para generar un despido fulminante en cualquier momento, disfrazado de “renuncia voluntaria”. De esta forma se ha despedido a dos trabajadores en días pasados que pertenecen a este sindicato en paro y que ahora forman parte de sus exigencias.

Esto deja al descubierto una vez más, a un gobierno indolente con los trabajadores y orientado a aplicar al pie juntillas e, incluso, más allá de las leyes mismas, las políticas en contra de los trabajadores, destacándose por ser un gobierno antilaboral, favorable a las políticas que desarrollan los neoliberales en el mundo.

Lo cierto es que sobre los hombros de los trabajadores y su enorme sacrificio descansan las grandes ganancias de las gigantescas empresas transnacionales y de aquellas que al amparo de los gobiernos de los últimos 40 años se han fortalecido y enriquecido hasta el hartazgo. Mientras que los gobiernos se desbocan argumentando que no hay dinero para pagar adeudos a los trabajadores, los grandes consorcios vienen obteniendo ganancias enormes y crecientes, de acuerdo a los datos proporcionados por la propia Secretaría de Hacienda, secundadas por la revista Forbes.

La actitud mostrada hasta hoy por la titular del IIFEEM ante las demandas de los trabajadores en paro, no deja dudas de lo anterior y ratifica una posición cerrazón que nos muestra a un funcionario falto de sensibilidad y capacidad para atender a sus trabajadores.

Naturalmente, su situación no pasa por la de sus trabajadores. Al amparo del cargo, se realizan acciones en donde el salario que se percibe es minucia comparado con los recursos que se adquieren a cambio de “favores” o cuotas a los contratistas que logran obtener obras y que en este gobierno se han caracterizado por ser casi en su totalidad de fuera del estado. Se dice

que existen contratistas que han sido favorecidos con obras millonarias a cambio de “comisiones” o del otorgamiento de contratos de obra a empresas “amigas” o relacionadas de alguna manera con la directora del Instituto, lo que debería ser causa de una demanda ante la Secretaria de la Función Pública, pues los recursos del instituto son de carácter público.

Lo anterior deja lejos de la crisis a la Directora y sus allegados; lo que explica la actitud de desprecio en contra de aquellos que lo que desean es trabajar y hacerlo de manera digna.

Ha seis días de toma urge que el gobierno estatal busque brindar una atención adecuada a las demandas justas a todas luces que están planteando estos trabajadores y terminar con un conflicto que podría crecer en solidaridad ante la cerrazón y la indolencia mostrada hasta hoy.

Sería un error el apostar por el desgaste de los trabajadores y la creciente amenaza laboral y física para derrotarlos. El gobierno debe reconocer las necesidades reales que los trabajadores han mostrado y actuar para resolverlas de la mejor manera.

Desde la central Unitaria de Trabajadores (CUT), condenamos la política laboral emprendida por este gobierno y, en particular, de la titular del IIFEEM, María Guadalupe Díaz Chagoya, y demandamos la atención inmediata a las demandas del SITIIFEEM y su justa solución y nos pronunciamos por la no represión, la renovación total de los contratos y la reinstalación de los despedidos.

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